Siembra de patatas
La producción de patatas es elevada y por ello es un cultivo muy
rentable puesto que con un kilo de patata de siembra de calidad se
pueden obtener más de 10 kilos aunque todo dependerá de la variedad
de la simiente de la patata
El primer paso que hay que dar para
sembrar patatas es preparar la tierra, labrándola hasta que quede
suelta, bien con una motoazada para huertos grandes o una azada para
los más pequeños así como aplicar materia orgánica en el suelo y
removerlo para que sea más rico en nutrientes. Si el calibre de las
patatas de siembra es grande se puede cortar en dos o tres trozos
unos días antes de la siembra para que los cortes cicatricen,
dejando al menos un par de brotes en cada uno de ellos.
A la hora de
sembrar, hacer una pequeña zanja de unos 7 centímetros de
profundidad y 25 de ancha e inundarla con agua un par de veces, de
esta manera aportaremos al cultivo la suficiente humedad hasta la
aparición de los primeros brotes. En el caso de que se utilice el
riego por goteo, se debe de hacer una pequeña zanja en la quepan los
trozos de patata de siembra y después taparlos realizando un pequeño
caballón. La distancia entre los surcos es aconsejable que oscile
entre los 60 y 70 centímetros. E
s recomendable espolvorear un poco
de sulfato de hierro en la zanja para evitar que las patatas sean
barrenadas por algún insecto del suelo o bien espolvorear los trozos
de patata de siembra con tierra de diatomeas. No hay olvidar tapar
las patatas con la tierra mezclada con estiércol o humus de lombriz,
haciendo unos pequeños caballones al cubrir la patata de siembra.
El
cultivo de la patata necesita agua pero hay que tener cuidado y no
excederse en los riesgos, incluso la falta de un poco de agua al
principio del cultivo puede favorecer una mejor producción. Para el
riego de los caballones es recomendable la “cinta de exudación”
puesto que aporta un riego uniforme y a baja presión. Las patatas
estarán listas para su recolección en un periodo de entre 120 y 150
días, dependiendo de la variedad que se haya sembrado.
Cuando la
planta de la patata empiece a estar amarilla o a secarse, es cuando
está lista para su recogida, utilizando una azada para sacar las
patatas de los caballones. También, es importante que, una vez se
recojan, colocar las patatas en cajas por capas e ir
espolvoreándolas con “polvo anti-germinado” para evitar que se
piquen.