El Poblet. 78 años después
Han pasado setenta y ocho años desde que el último Gobierno de
la II República Española, ocupó la finca de El Poblet convirtiendo
sus instalaciones en su sede oficial. Los diez días transcurridos
dejaron una profunda huella en la historia de nuestro país dada la
magnitud y la transcendencia de los acontecimientos que allí
sucedieron: diez días decisivos que determinaron el final de la
guerra y el comienzo de una nueva etapa, empezando por el exilio
precipitado del Gobierno y la toma del poder por el Consejo de
Defensa ante la negativa rotunda del Gobierno Militar de Franco a
negociar una paz sin represalias y el empeño de una política poco
comprendida de resistencia a ultranza.
Han pasado muchos años y el Poblet, milagrosamente, ha
sobrevivido como testigo mudo de aquellos relevantes sucesos: Es
sabido que un batallón de las fuerzas especiales, con sus
ametralladoras montadas, camuflados entre los arbustos que rodeaban
sus frondosos jardines protegían los accesos a los desconocidos. El
Presidente Juan Negrín recibía visitas a las que invitaba a
dialogar paseando entre cipreses, palmeras y madreselvas. Sin duda,
todos los miembros del Gobierno dejaron sus huellas y
preocupaciones por sus románticos rincones, sus glorietas o sus
originales fuentes.
El Gobierno recibió en este lugar la noticia de
la dimisión del Presidente de la República, Manuel Azaña, el
reconocimiento de Francia y Gran Bretaña al gobierno fascista de
Franco. De la casa señorial todavía se escuchan las voces meditadas
y profundas de los dos últimos Consejos de Ministros, el
desconcierto ante la sublevación de la flota en Cartagena o el
desánimo por el golpe de estado del Coronel Casado que decidió su
marcha apresurada el día seis de marzo.
Hoy, no hay nadie que niegue la trascendencia delos diez días del
Gobierno en el Poblet.
Su estancia se mantuvo en el más absoluto
secreto, incluso las autoridades locales ignoraron su presencia.
Detrás de la denominada, en la jerga (argot) militar, “Posición
Yuste” se escondía el secreto militar de la posición del Gobierno
de la República en Petrer. Solo el hecho de ubicar las
instalaciones de la Subsecretaria de Armamento en Elda y la
presencia de altos mandos del ejército levantó la sospecha de que
algo grande se cocinaba en la población vecina.
Por otro lado conviene recordar que el Poblet fue durante la
guerra, Hospital, Colonia Infantil para niños refugiados y Centro de
Control de Vuelos
Así, cuando nuestros padres rememoran su paso por
el Poblet, hablan de cuando llevaron camas, sábanas, vajillas,
cubiertos, pan, fruta, verdura o bien evocan su trabajo voluntario
como cocineras, practicantes, administradores… en la actualidad,
apenas quedan testigos que nos cuenten lo que pasó, sin embargo, los
hijos y los nietos guardan como suyos los recuerdos que han
configurado la entidad colectiva de la que forman parte la memoria
recibida.
¿Quién no ha oído hablar del misterio que guarda el
Poblet? De un gobierno que estuvo durante la guerra, de sus
frondosos jardines donde las abanderadas de las fiestas posaban para
las fotos, de un jardín adquirido el siglo pasado por un afamado
abogado de nombre, Plácido Gras y que con el tiempo lo supo
convertir en “una especie de oasis exuberante” formado por
abetos, cipreses recortados formando arcos, y variedad de figuras
geométricas. “Es como un jardín romántico en el que se
entremezclan los estilos” como escribió el que fue nuestro
cronista Hipólito Navarro.
Ya han pasado nueve años desde que se presentó la solicitud ante
el Gobierno de la Generalitat, con la finalidad de que el Poblet
fuese declarado Bien de Interés Cultural (BIC), logrando con ello su
protección, conservación y puesta en valor ante una posible
destrucción o modificación del conjunto; también para hacer
posible su visita, regulada de acuerdo con la Ley de Patrimonio.
Durante la reciente visita al Ayuntamiento de la Directora general de
Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga puso en conocimiento de los
reunidos que durante los próximos meses, estaba previsto que el
Poblet pasará a ser catalogado como Bien de Relevancia Local (BRL),
se trata obviamente de una valoración inferior al BIC, es decir, se
equipara equivocadamente el Poblet, a un pozo de nieve, un molino o
una chimenea pongamos por caso.
Se trata de un primer paso, afirma la
Directora General Carmen Amoraga ya que los técnicos de patrimonio
del Gobierno Valenciano no han podido acceder a la finca para valorar
su contenido y están a la espera de que los propietarios faciliten
su acceso.
Queda claro que tras nueve años de valoración y estudio ni el
gobierno del Partido Popular ni el “tripartito” actual ha
conseguido acceder al interior del recinto, sin duda, por ausencia
de coerción legal o de negociación manifiesta con decidida
voluntad de aplicar la ley.
La escritora Almudena Grandes en un
reciente artículo publicado en el País, escribía que “…En un
país normal, el Poblet sería hoy un museo, un lugar de memoria con
una exposición permanente abierta a la curiosidad de los
visitantes”. Y sigue más adelante que “…en cualquier otros
país, esta finca hubiese sido expropiada por motivos de interés
general hace muchos años…”
Lo cierto es que nosotros nos conformamos con que sea declarado
Bien de Interés Cultural (BIC), como un primer paso, sin por ello
olvidar los otros muchos problemas que nos afectan como el paro, la
corrupción, la sanidad… Iremos a la Marcha cívica que el próximo
día 18 de marzo, a las 10,30 horas, partirá del mercado de la
Frontera hasta el Poblet y así manifestar nuestro apoyo a nuestra
historia y nuestra cultura.