Literatura y Cine. Jesucristo en el Cine
Estamos sin duda ante la película que desde su estreno ha
permanecido en la cumbre del cine en torno a la figura de Cristo. En
el film “El Evangelio Según San Mateo”, creyentes y no creyentes
resaltan valores esenciales para lograr un mundo mejor, y es dentro
de la amplísima filmografía de Jesús, donde destaca el film de
Pasolini como el mejor valorado por los extraordinarios méritos que
le aporta su director.
“Aunque las interpretaciones políticas han
sido muchas, quizá la clave para comprender la óptica a través de
la que el director se acerca a Jesús puede ser la modalidad
sencilla y pobre con que se representan sus milagros. De forma
análoga, toda la película respetando hasta el fondo la verdad
histórica de la existencia de Cristo, constata que en un cierto
momento de la historia del hombre hubo un hombre que se dijo Dios,
proponiendo sencillamente aquellos hechos tal cual se han conservado
en la tradición.
Y en esta honestidad absoluta reside la fuerza
extraordinaria de la película, y probablemente también su propio
límite, porque el director se detiene justamente un paso antes de su
aceptación de Jesús como Dios”
Es el propio Pasolini el que a
través de una entrevista con Miquel Porter Moix, publicada en la
revista Serra dÓr, en 1965 expone parte de su problemática en la
realización del film: “Habría podido desmitificar la situación
histórica real, las relaciones entre Pilatos y Herodes, habría
podido desmitificar la figura de Cristo mitificada por el
romanticismo, por el catolicismo y por la contrarreforma,
desmitificar todo. Pero después, ¿cómo habría podido
desmitificar el problema de la muerte?
El problema que no puedo
desmitificar es ese mucho de profundidad irracional, y por lo tanto,
de algún modo, religioso, que está en el misterio del mundo. Eso no
es desmitificable”. Pasolini
El texto del estudio nos cuenta
detalles cinematográficos, como “que por primera vez Pasolini
utilizó la panorámica lenta, para asemejarse más a la visión
renacentista. Pasolini llama a su forma de filmar realismo popular,
que para él se encontraba en las pinturas del Greco, de Piero della
Francesca y en los muchos bizantinos.
Para los vestuarios de los
fariseos, con sus sombreros en forma de cestos, se inspiraron en los
frescos de la Historia de la Vera Cruz, en Arezzo. Las miradas entre
Jesús y los apóstoles en el Evangelio de Pasolini son las miradas
de Caravaggio. “Cada vez que empiezo un encuadre, quiera o no,
tengo mi mundo visualizado a través de elementos pictóricos y, por
ello, mis referencias a la plástica histórica son continuas. En el
Evangelio he intentado evitar referencias a una plástica única o a
un tipo preciso de pintura. No me he referido a una época, sino que
he intentado adecuar las normas de los personajes y de los hechos,”
(Serra d’Or.1965)
El filme está dedicado a la memoria de Juan
XXIII: “a la querida, alegre y familiar memoria de Juan XXIII”.
En ese respeto al texto influyó mucho la madre de Pier Paolo, Susana
Pasolini: una cristiana fervorosa, a la que el director asignó el
papel de la Virgen María ya mayor, tratando de aunar la visión
católica y marxista. …también enlaza con las representaciones
sacras populares por su decisión de representar el asunto a actores
no profesionales, con el fin de que el espectador centrase su
atención no en la belleza estética de las imágenes, sino en las
palabras pronunciadas por Jesús.
La imagen misma de Cristo es
despojada de toda la iconografía a favor de una elección totalmente
nueva… Pasolini buscaba un actor que tuviera “rasgos blandos, de
mirada dulce, como la iconografía renacentista.“ Quería un Jesús
de los pintores medievales. Un rostro, en una palabra, que
correspondiese a la zona de Matera del sur de Italia, un rostro
propio de los lugares pedregosos en que tuvo lugar la predicación.
En cuanto vi entrar en el despacho a Enrique Irazoqui tuve la certeza
de haber encontrado a mi Jesús.
Tenía el mismo rostro hermoso y
fiero, humano y despegado, de los Jesús pintados por el Greco.
Severo, incluso duro en algunas expresiones”. El catalán Irazoqui
era entonces un joven estudiante de literatura que
circunstancialmente estaba en Roma. Jesús aparece en el film como
un apasionado activista social. Es Dios, si, pero vemos más su
talante denunciador y, hasta cierto punto, revolucionario.
Su ira
ante la injusticia y la hipocresía es el resultado de la
confrontación con las autoridades religiosas judías a su paso por
Galilea y Jerusalén. Desde entonces, su vida y su voz se
convirtieron en la Conciencia del Mundo, a pesar de que
constantemente se escucha el feroz grito de los que sufren ante la
falta de libertad, dignidad, trabajo y pan.