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domingo, 20, septiembre, 2026

Adiós, amigo Silvestre

Adiós, amigo Silvestre

Le digo adiós a un amigo al que no sé cuándo volveré a verle, porque yo creo que nos encontraremos más adelante. Los dos tenemos el mismo pensamiento. Los dos creemos que Jesús de Nazaret, tras su muerte, al tercer día resucitó y los dos creemos en la Resurrección.

Creo que Silvestre está junto a Dios-Padre y Madre que nos ama entrañablemente y nos acoge y nos acerca junto a Él, no nos puede dejar aislados, abandonados, olvidados, dispersados. Nos tiene con Él. Silvestre ha sido hombre polifacético, ha estado vinculado a muchas entidades culturales, festeras, religiosas, populares y profesionales, además de crear una familia de sangre con su esposa e hijos y nietos.

Siempre lo hemos visto en la radio y televisión retransmitiendo las fiestas de Moros y Cristianos tanto aquí, en Petrer, como en los pueblos de alrededor. Y lo ha hecho conociendo bien a fondo los detalles y entresijos de las filas y comparsas. Siempre ha estado envuelto en estos avatares. También se ha ocupado y mucho en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad siendo miembro de la Junta Diocesana, participando como ponente en muchos Cursillos que han tenido lugar, en llevar y traer a quienes deseaban compartir por unos días el encuentro con el Señor Jesús.

Y lo ha hecho desinteresadamente, poniendo toda su persona al servicio de los mismos hasta el final de sus días. En esta tarea incluyó siempre a su esposa Reme Vera, con quien estuvo vinculado desde la niñez y de quien ha sido hermano de leche. Silvestre ha sido hombre de genio, fuerte y firme en sus convicciones, no se ha doblegado ni le han doblegado, se ha mantenido en su puesto, incluso con la voz levantada imponiéndose, lo cual es bueno aunque, a veces, resultara tan fuerte que acabas uniéndote o separándote de él.

Te podría haber dicho esto y más en tu despedida en la Iglesia parroquial, pero no era el caso, dado que ya te lo dijo nuestro común amigo, Don Paco Navarro Perea. De Silvestre yo diré, en el tiempo que le he conocido, que ha sido buena persona, buen esposo y padre y buen compañero de camino. Nos veremos cuando Dios quiera, amigo siempre.

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