Construcción de la Iglesia de San Bartolomé
Después de las vacaciones de verano, El Carrer retoma esta
sección con uno de los elementos patrimoniales más importantes de
nuestra villa: la iglesia de San Bartolomé, al coincidir, casi, con
la festividad del Santo que según el santoral católico se celebra
el 24 de agosto.
En esta ocasión nos centraremos en su historia
dejando para otra ocasión su descripción arquitectónica y
artística. La iglesia parroquial que se observa presidiendo la plaça
de Dalt fue una edificación de finales del siglo XVIII que se
construyó sobre la antigua iglesia y sobre una manzana de casas. El
antiguo templo estaba orientado de sur a norte y la puerta principal
daba a la plazoleta de Ramón y Cajal y al carrer Major. Contaba con
una sola torre que servía de campanario según el plano que se
conserva en el que aparece la distribución urbana del entorno de la
iglesia antes de llevar a cabo la nueva obra.
En 1758 se decide la
edificación de una nueva iglesia mucho mayor. Para ello, además del
solar que ocupaba el antiguo templo, tuvieron que comprar las casas
adyacentes pues se quería cambiar la orientación y disponerla de
este a oeste tal y como marcaban los cánones de este tipo de
edificaciones -el primer rayo de sol saldrá por el ábside y el
último desaparecerá por la puerta principal-. El arquitecto,
Francisco Sánchez, fue el encargado de su edificación, mientras que
Ventura Rodríguez alzará la cúpula.
Las obras contaron con el
apoyo económico de Francisco Javier Arias-Dávila Centurión, IX
conde de Puñonrostro y IX conde de Elda, y comenzaron el 12 de abril
de 1779 y concluyen el 23 de agosto de 1783, día en el que se
bendijo la iglesia, coincidiendo con la víspera de la fiesta de San
Bartolomé. No obstante, la parroquia no quedará terminada hasta
1858, cuando Isabel II aportó una dote de 216.000 reales para su
finalización. El arquitecto Francisco Morrell será el encargado de
estas últimas obras.
Un siglo después, en 1913 se arregla el altar
mayor y en 1914 se remata la fachada con 3 esculturas de santos: San
Pedro, San Pablo y San Bartolomé. Durante la Guerra Civil fue
asaltada y quemada, siendo utilizada unos días como cárcel y
posteriormente como almacén. Fue reconstruida con posterioridad,
siendo la última gran rehabilitación la llevada a cabo en
2004-2005.
PARA SABER MÁS:
Podemos consultar el completo artículo de la
investigadora Concha Navarro aparecido en la revista Festa de 2007
titulado “Grafitis de la Iglesia Parroquial de San Bartolomé”.