¡Re, Re, Re!
No, no es un grito de ánimo al equipo de mis sueños. Ni la marca
de una bebida de moda. Tampoco es un paseo por las nubes de los
“inagotables internáuticos”. No, no es eso. Es algo más serio y
trascendente (me gusta usar el término Trascendente: “algo que
tiende a superar el tiempo presente con continuidad y resultados”).
Ya descubro que RE,RE,RE, es un acrónimo que nace de lo que sigue.
Pues resulta que uno es aficionado a algo tan cercano-extraño como
el Desarrollo Local y, aunque la realidad que observo no me genera
suficiente motivación añadida, sin embargo la curiosidad me lleva a
leer, ver y escuchar, aquellas iniciativas que emanan del loable
esfuerzo, pero –a la vez- aventurero e incierto, de pretender
mejorar la vida de nuestros vecinos.
Y, de cuando en cuando, uno se
encuentra con agradables intentonas que, lejanas o no, remueven mi
conciencia y alientan mi compromiso, esto es, me incitan a
participar. Y me explico: No es frecuente, por no estar generalizado,
escuchar el término Economía Circular. A decir de gentes más
experimentadas y con mayor visión de futuro, la describen como la
Economía del siglo XXI. Y en esta percepción que liga el presente
con el futuro, algunos países están desarrollando una prometedora
labor al poner en marcha proyectos asentados en su creencia de que
debemos dejar a nuestros hijos y nietos un Planeta más habitable y
más seguro (más satisfactorio).
Es éste, un pretendido legado
cargado de amor y respeto. Dicha Economía Circular introduce un
nuevo paradigma de actuaciones que va más allá de la pretensión
clásica del proteccionismo medioambiental. Es, una nueva filosofía
social que impregna la toma de decisiones en Gobiernos, en Empresas y
en la parte del Conjunto Social más combativa que está
(están-estamos) más concienciada de que así no podemos seguir: Que
el Planeta puede implotar por los excesos y abusos que entre todos
cometemos (verdugos y a la vez víctimas).
Y surge la idea, la puesta
en marcha y la valoración medida, con una visión de economía
sostenible, por la que hemos de REcuperar, REciclar y REutilizar,
todo aquello que tengamos a nuestro alcance y que provenga de Bienes
ya consumidos y desechados en la vida ordinaria. Algún ejemplo ya
hemos visto en TV, algún otro fue expuesto en el Foro que se celebró
en Villena el pasado 29 de Junio y al que asistió nuestro Concejal
de Desarrollo, junto a Alcaldes, Concejales y Técnicos municipales
de diferentes Ayuntamientos de la Comarca, también con
emprendedores e investigadores y técnicos de esta nueva y deseable
tendencia de “desarrollo con respeto”.
Ejemplos no faltan: Se ha
demostrado viable la transformación de ropa usada que se puede
modificar y/o restaurar con un diseño diferente para poder seguir
siendo utilizada sin necesidad de arrojarla a la basura. ¿Podría
hacerse esto en el Sector de la Confección y la Marroquinería?
También surgieron casos en que, de ciertos desechos domésticos se
pueden tratar, polimerizar y obtener botellas de plástico ¿Es un
caso de Economía industrial alternativa susceptible de ser
implantada aquí?
En Austria se están fomentando la construcción de
edificios con arbolado en vertical para mejorar el aire ¿Es factible
copiar lo bueno? En diferentes explotaciones ganaderas se utilizan
gases de efecto invernadero para generar calor; la combustión
controlada de basuras también tiene el mismo efecto. Además, ¿Qué
hacemos con la electrónica que ya no usamos?, y así sucesivamente.
Si todos nos pusiéramos a pensar, podríamos establecer nuestra
particular aportación a esta Nueva Economía que genera Mejoras
Medioambientales y Mejoras Económicas unidas a la Generación de
Puestos de Trabajo. Es una invitación a la reflexión y al
compromiso con este Planeta que se desangra ambientalmente.
Baste el
ejemplo referencial más dramático: Los residuos plásticos que van
al mar, que tardan miles de años en descomponerse y que, mientras
tanto, son ingeridos por los peces y de ahí transitan hacia nuestros
estómagos. ¿Es sostenible este marco absurdo de paulatino suicidio
colectivo? ¿Acaso no luchamos cada día por nuestros hijos y nietos
para que tengan lo necesario? Entre todos, busquemos respuestas.
Seguro que las hay. Invito e insto a nuestro Ayuntamiento, para que
organice jornadas y acciones de divulgación participativa de este
nuevo enfoque económico. Propongo que promueva en ámbitos sociales
y en los Centros Educativos, la inclusión de actividades de Economía
Circular y de compromiso con el Bien Común, en un ámbito
irrenunciable de Desarrollo Sostenible, y que tenga mayor alcance de
las simples posiciones ecológicas y medioambientales de carácter
testimonial habidas hasta ahora. Opino que: “Una sociedad que
quiere cambiar, tiene que empezar cambiando su forma de pensar”.