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jueves, 17, septiembre, 2026

¡Re, Re, Re!

¡Re, Re, Re!

No, no es un grito de ánimo al equipo de mis sueños. Ni la marca de una bebida de moda. Tampoco es un paseo por las nubes de los “inagotables internáuticos”. No, no es eso. Es algo más serio y trascendente (me gusta usar el término Trascendente: “algo que tiende a superar el tiempo presente con continuidad y resultados”). Ya descubro que RE,RE,RE, es un acrónimo que nace de lo que sigue. Pues resulta que uno es aficionado a algo tan cercano-extraño como el Desarrollo Local y, aunque la realidad que observo no me genera suficiente motivación añadida, sin embargo la curiosidad me lleva a leer, ver y escuchar, aquellas iniciativas que emanan del loable esfuerzo, pero –a la vez- aventurero e incierto, de pretender mejorar la vida de nuestros vecinos.

Y, de cuando en cuando, uno se encuentra con agradables intentonas que, lejanas o no, remueven mi conciencia y alientan mi compromiso, esto es, me incitan a participar. Y me explico: No es frecuente, por no estar generalizado, escuchar el término Economía Circular. A decir de gentes más experimentadas y con mayor visión de futuro, la describen como la Economía del siglo XXI. Y en esta percepción que liga el presente con el futuro, algunos países están desarrollando una prometedora labor al poner en marcha proyectos asentados en su creencia de que debemos dejar a nuestros hijos y nietos un Planeta más habitable y más seguro (más satisfactorio).

Es éste, un pretendido legado cargado de amor y respeto. Dicha Economía Circular introduce un nuevo paradigma de actuaciones que va más allá de la pretensión clásica del proteccionismo medioambiental. Es, una nueva filosofía social que impregna la toma de decisiones en Gobiernos, en Empresas y en la parte del Conjunto Social más combativa que está (están-estamos) más concienciada de que así no podemos seguir: Que el Planeta puede implotar por los excesos y abusos que entre todos cometemos (verdugos y a la vez víctimas).

Y surge la idea, la puesta en marcha y la valoración medida, con una visión de economía sostenible, por la que hemos de REcuperar, REciclar y REutilizar, todo aquello que tengamos a nuestro alcance y que provenga de Bienes ya consumidos y desechados en la vida ordinaria. Algún ejemplo ya hemos visto en TV, algún otro fue expuesto en el Foro que se celebró en Villena el pasado 29 de Junio y al que asistió nuestro Concejal de Desarrollo, junto a Alcaldes, Concejales y Técnicos municipales de diferentes Ayuntamientos de la Comarca, también con emprendedores e investigadores y técnicos de esta nueva y deseable tendencia de “desarrollo con respeto”.

Ejemplos no faltan: Se ha demostrado viable la transformación de ropa usada que se puede modificar y/o restaurar con un diseño diferente para poder seguir siendo utilizada sin necesidad de arrojarla a la basura. ¿Podría hacerse esto en el Sector de la Confección y la Marroquinería? También surgieron casos en que, de ciertos desechos domésticos se pueden tratar, polimerizar y obtener botellas de plástico ¿Es un caso de Economía industrial alternativa susceptible de ser implantada aquí?

En Austria se están fomentando la construcción de edificios con arbolado en vertical para mejorar el aire ¿Es factible copiar lo bueno? En diferentes explotaciones ganaderas se utilizan gases de efecto invernadero para generar calor; la combustión controlada de basuras también tiene el mismo efecto. Además, ¿Qué hacemos con la electrónica que ya no usamos?, y así sucesivamente. Si todos nos pusiéramos a pensar, podríamos establecer nuestra particular aportación a esta Nueva Economía que genera Mejoras Medioambientales y Mejoras Económicas unidas a la Generación de Puestos de Trabajo. Es una invitación a la reflexión y al compromiso con este Planeta que se desangra ambientalmente.

Baste el ejemplo referencial más dramático: Los residuos plásticos que van al mar, que tardan miles de años en descomponerse y que, mientras tanto, son ingeridos por los peces y de ahí transitan hacia nuestros estómagos. ¿Es sostenible este marco absurdo de paulatino suicidio colectivo? ¿Acaso no luchamos cada día por nuestros hijos y nietos para que tengan lo necesario? Entre todos, busquemos respuestas. Seguro que las hay. Invito e insto a nuestro Ayuntamiento, para que organice jornadas y acciones de divulgación participativa de este nuevo enfoque económico. Propongo que promueva en ámbitos sociales y en los Centros Educativos, la inclusión de actividades de Economía Circular y de compromiso con el Bien Común, en un ámbito irrenunciable de Desarrollo Sostenible, y que tenga mayor alcance de las simples posiciones ecológicas y medioambientales de carácter testimonial habidas hasta ahora. Opino que: “Una sociedad que quiere cambiar, tiene que empezar cambiando su forma de pensar”.

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