Una ciudad para el siglo XXI
Bajo la égida de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),
aprobados el 25 de septiembre de 2015 por la Asamblea General de
Naciones Unidas, la comunidad internacional se prepara para construir
un mundo más justo, equitativo y sostenible. Vigente hasta el 2030,
la Agenda de Desarrollo Sostenible contempla diecisiete objetivos
entre los que se encuentran el fin de la pobreza, la erradicación
del hambre y la igualdad de género, entre otros.
Dentro de la Agenda 2030, el objetivo número 11 conmina a crear
ciudades y asentamientos humanos “inclusivos, seguros, resilientes
y sostenibles”. Ya en 2015 el 54% de la población mundial (4000
millones de personas) vivía en ciudades, según datos de la ONU. Se
calcula que, para 2030, habrá aproximadamente 5000 millones de
personas en ellas. Por eso, resulta tan importante trabajar para
crear municipios gestionados democráticamente, igualitarios,
accesibles para todos y sostenibles.
Así, el objetivo número 11 pasa necesariamente por proteger el
patrimonio cultural y natural de nuestros entornos urbanos. Parte de
dicho patrimonio lo constituyen nuestros queridos felinos urbanos. Se
estima que los gatos comenzaron a estar presentes en la vida
cotidiana de los seres humanos entre el 7500 a. C. y el 7000 a. C.
Desde tan temprana edad, ambos, gatos y personas, tenemos una
historia común. Ellos nos acompañan y nos ayudan a mantener
nuestras ciudades libres de plagas indeseadas como los ratones.
Y
nosotros les debemos, al menos, una vida digna.
Ahora aprovechando el impulso que suponen los ODS para crear un
mundo más justo y equilibrado es el momento de construir ciudades
más acogedoras para nuestros felinos. Petrer ya ha dado un primer
paso: con la implantación del protocolo C.E.S.
(Captura-Esterilización-Suelta), puesto en marcha desde 2016, se
busca mejorar el cuidado de nuestras colonias felinas.
Avalado por la
Organización Mundial de la Salud y con resultados ejemplares en
países como Estados Unidos, Grecia, Alemania e Italia, el C.E.S.,
unido a otras medidas de acción participativa ciudadana, puede
convertirse en una gran apuesta por crear un Petrer más sostenible y
respetuoso con todos. En definitiva, una ciudad para el siglo XXI.