En el banco de un paseo
En el banco de un paseo
de concurrida explanada
me senté a
descansar
en mañana soleada.
El cuerpo lo agradeció
pues comencé
la jornada
dándole permiso al sol
o sea, de madrugada.
Los pulmones
se sosiegan
a los pies, descanso agrada
Mientras, me llegó un sopor
de placidez relajada.
Y de pronto levanté
la vista que, encaminada
hacia ortopédica silla
hizo fija su mirada.
La iba empujando una
joven
por un mayor ocupada
ella pregonando vida
él pregonando…ya
nada.
Quizá se sentía vencido
mas su postura, encorvada,
parecíame
que al suelo
le contaba su cruzada.
Tal vez fuera el de una vida
sencilla y afortunada,
o tal vez fuese al contrario,
difícil y
complicada.
Pero como fuera o fuese
en una silla, postrada,
una
vida… una ilusión
parecía derrotada.
Y me embargó el pesimismo
y
una tristeza velada,
pero como “es ley de vida”
sea situación
aceptada.
Y admitiendo fuera así
mi impresión fue mejorada
Vi en la
joven, por su trato,
la caridad reflejada.
Caridad de cercanía
y con
nota superada.
Virtuosa actitud de una
sociedad deshumanizada.
Son
momentos que viví
-en mañana soleada –
descansando en el paseo
de
concurrida explanada.