A vueltas con “Les Carasses”
Quisiera hacer una breve aclaración y un pequeño comentario
sobre la fiesta de “les carasses” que escribía Vicent Navarro i
Tomás en el semanario “El Carrer” el pasado treinta de
noviembre. Sé que Vicent es persona amante y preocupada del devenir
de su pueblo y el mio.
En el artículo aludido tiene la impronta del
sentimiento a una fiesta otrora pletórica en cuanto a participantes
y espectadores, lamentablemente venida a menos. La aclaración, si
se me permite, es sobre el principio de su artículo que, también
por muchos, se suele transmitir cuando nos referimos a esta fiesta
Escribe Vicent: : “Veníem d´un periode on havíen estat
prohibides i que durant desset anys la gent del poble es va conformar
amb la realitat impossada sense dir ni mú”
En el año 2.OI2, la
Unión de Festejos me dio la oportunidad de hacer un resumen de lo
acontecido en la fiesta del año I.962 para insertarlo en la revista
de fiestas. Como se tiene por norma recordar lo más significativo de
lo que ocurrió en aquella sociedad de hace cincuenta años, para
buscar algunos datos locales se me permitió acceder al libro de
actas de nuestro Ayuntamiento de ese año I.962. En el
correspondiente al mes de septiembre, entre otros acuerdos, se
escribe escuetamente lo siguiente: “Se aprueba la suspensión
cautelar de los festejos “Danses al estil del Pais” (Carasses
d´octubre) porque se considera que han perdido el carácter local y
familiar que desde siempre han tenido, debido a la masiva llegada de
habitantes de otros lugares y hacerse por ello más difícil el
control gubernativo con aquellos venidos y que pudieran tomar parte
en la citadas “Carasses” “.
Muy parecidos fueron los
comentarios de un compañero de trabajo, por entonces Concejal de
nuestro Ayuntamiento. Comentaba que, con la llegada de personas de
otros lugares, buscando mejores oportunidades para sus vidas, se pasó
a una situación más compleja y la responsable de la seguridad
ciudadana (Guardia Civil), aconsejó a nuestro Ayuntamiento la
suspensión cautelar de esta fiesta hasta que remitiera el flujo
migratorio y se integrasen tanto a nuestra sociedad como a nuestras
costumbres.
Esta situación se consideró lógica y por tanto, ante
la idea de que el anonimato de quienes pudieran intervenir en “ les
carasses” pudiera provocar algún tipo de altercado y ya advertidos
por la autoridad competente, se optaba por la suspensión temporal,
que no prohibición, de “les carasses”.
Estas pudieron ser las
razones, con el permiso de quienes sostienen que sí hubo tal
prohibición, de estar sin “les carasses” los años que se
consideró y algunos más hasta volver a recuperar la ilusión en
esta fiesta tan esperada los domingos de octubre y que hoy,
otros tiempos, otras formas de entender ciertos tipos de fiestas, el
no dejar en nuestros armarios ropa a la que le hemos perdido aprecio
o vaya usted a saber qué otros motivos, aquella complicidad entre
“carassers” y público, que pretendía adivinar quién era el
que se acercaba con la cantinela del: ¿ Me coneixes ¿ , ha quedado
atrás y hoy “ les carasses” casi se limitan, con más o menos
entusiasmo, a dar la “volta a la prossesó” y a la danza en la
Plaza de Baix a los sones del grupo de “Dolsainers i Tabaleters, El
Terrós”
Y en lo que respecta al espectador, su cada vez menor
presencia en las calles, resta ánimo aquellos que se resisten a que
una fiesta tan local se vaya perdiendo con el tiempo Creo que lo que
pretende Vicent es muy loable, pero mucho habrán de trabajar los
colectivos que estén dispuestos a que volvamos a ver nuestras calles
llenas de “carasses” y espectadores, esperando la pregunta ritual
correspondiente.
Quizá, a la invitación de propuestas que alude se
podría añadir el comentario en los colegios, sobre todo de
primaria, para que nuestros pequeños se fueran concienciando de un
tradición local que no debiera perderse y, llegado septiembre, tal
como se está haciendo con ellos en la fiesta de Moros y Cristianos,
ilusionarles e involucrar a padres y profesores en el proyecto.
Deseo que cualquier decisión o camino que se tome tenga el acierto
de volver a revitalizar esta fiesta tan local que, en lo personal, me
hace recordar a mi hermana, castellanoparlante,lo que siendo niño me
solía cantar, en valenciano, cuando llegaban estos días:
A
ballar les danses
al Carrer Major
amb una careta
i un
espolsador.