La crisis menosprecia a los más débiles
Una situación crítica ha sido y son las jornadas de jubilados
manifestándose en 40 ciudades del país (22.02.2018), reclamando
pensiones dignas y en protesta de la subida del 0,25% también para
ese año. Las primeras protestas acaecieron en Bilbao y Zaragoza
(15.01.2018).
Hubo 18 meses en positivo del IPC (01.09.2016), lo que
suponía una pérdida de poder adquisitivo. Los políticos deben
proponer soluciones que mejore la calidad de los mayores. Solucionar
la precariedad de un 50 % de pensiones y analizar el resto.
El
Gobierno de Mariano Rajoy, por el sobregasto de 2.175 millones de
euros lo paralizó, accediendo a mejoras mínimas en la
revalorización de pensiones ligada al IPC, pero aceptó rescatar
autopistas, entidades financieras o más gasto en armamento militar.
En febrero de 2018, comunica que no era posible subir las pensiones,
y en mayo anuncia subidas del 1,50 %, por el resultado del pacto
entre el PP y el PNV, con el compromiso de aumentarlas en 2018 y
2019, sin vinculación al IPC, lo que facilitó que los jubilados
sigan luchando para sujetarlas por ley, entre otras razonadas
reivindicaciones, como que la pensión mínima sea de 1.080 euros.
El
Gobierno de Pedro Sánchez, a partir del uno de enero de 2019, por
Real Decreto, revaloriza las pensiones mínimas y no contributivas
en un 3%, el resto un 1,6 % y una mejora en las de viudedad.
Igualmente aprobó el Salario Mínimo Interprofesional a 900 euros,
un aumento del 22, 3%, la mayor subida en cuadro décadas, según
establece la ley de presupuestos del Estado de 2018. La razón ampara
el legítimo deseo de los jubilados, que reclaman la eliminación del
articulado que tanto les afecta en los años 2011 y 2013, para
garantizar que el poder adquisitivo de las pensiones se mantenga.
El
informe de la organización no gubernamental de cooperación para el
desarrollo del país, Oxfam Intermón, revela que el 1% de la
población tiene una cuarta parte de la riqueza total. El 10% acumula
más de la mitad de la prosperidad general. La crisis ha sido dura
para los que han visto como sus proyectos vitales se resquebrajaban.
Recuperamos el nivel del PIB pre-crisis. Pero el paro y la
desigualdad siguen casi en máximos y el empleo queda mucho por
hacer. No olvidemos que los sueldos bajos se redujeron entre el 15 y
el 25 %, en los años críticos (2008-2016), mientras los altos
crecieron por encima del 15%.
La palabra igualdad dispone de
variantes significativas. No se trata en sí de la brecha salarial,
que es importante. Es la de formar una sociedad justa y para ello se
necesita igualdad y solidaridad. Por poner un ejemplo: entre 2013 y
2016 el Santander obtuvo beneficios de 15.967 millones y reclamó a
Hacienda devoluciones por 2.440 millones por el impuesto de
sociedades.
La declaración salía a devolver porque su base
imponible era negativa por ajustes, correcciones, deducciones y
exenciones, aplicado sobre beneficios brutos. Entonces porqué las
pequeñas empresas familiares y los autónomos, que son grandes
creadores de empleo no obtienen apenas privilegios. Se hace necesaria
una revisión fiscal, hacia la igualdad. Y es que el espíritu se
resiente ante la acumulación de tantas contrariedades, ya que la
crisis siempre menosprecia a los más débiles.