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viernes, 18, septiembre, 2026

Otra forma de evitar la tortura a los animales

Otra forma de evitar la tortura a los animales

Maruja Cortés. Club de Amigos de los Animales de la Comarca del Vinalopó

Hace poco leí un artículo de Manuel Rivas. Hablaba de unas vacas que se escaparon cuando las transportaban al matadero. Aunque esta noticia parece que tuvo un final feliz, lo que el escritor nos cuenta a continuación, referente al sacrificio de otros animales, produce horror. Se comprende a las personas que se han convertido en vegetarianas o veganas después de haber comido carne durante años. Admiro su decisión, su fuerza de voluntad. Su lucha es simbólica, de momento, pero yo estoy segura de que dará sus frutos en el futuro.

Nadie dice que vaya a ser fácil. No intento con este escrito convertir a los omnívoros (yo también lo soy), solo informar, a quienes lo desconozcan, de que hay otras formas de evitar el sufrimiento de algunos animales de granja solo con la voluntad de hacerlo. Empezando por las gallinas en batería, mantenidas en jaulas durante toda su vida y con luz las 24 horas del día para que no dejen de poner huevos. A estos animales se les corta el pico (sin anestesia) para que no se agredan entre ellas a causa del estrés que les produce el hacinamiento.

Sufren heridas de todo tipo al estar pisando el alambre de las jaulas permanentemente. Cuando dejan de ser productivas se las traslada al matadero. Muchas llegan ya muertas, al resto se las sacrifica para seguir sacándoles rendimiento. Evitaré más detalles porque son demasiado duros e innecesarios. Esta forma de producir huevos ya está prohibida en Suecia, Bélgica, Suiza, Austria y Países Bajos. Francia lo hará en breve. ¿Qué podemos hacer nosotros ahora? Pues algo tan sencillo como comprar sólo huevos de gallinas criadas en suelo o camperas.

Los comerciantes no son los responsables de esta situación, ellos venden lo que el cliente demanda. La solución la tenemos los consumidores; pidamos los que ya se conocen popularmente como “huevos de gallinas felices”. Numerosas granjas productoras de huevos han cambiado ya sus instalaciones. Al fin y al cabo el consumidor es el que tiene la última palabra. Y ahora hablemos de la leche. Las vacas son victimas también de una sobreexplotación que las condena a vivir en espacios cerrados, se las insemina cuando dejan de dar leche y después de parir se las separa de su cría y así siguen produciendo leche.

Por supuesto no todas las granjas mantienen a sus vacas en las mismas condiciones. En este caso, como en el de los huevos, los empresarios se han visto obligados a cambiar la forma de mantener a las vacas, y la razón ha sido la misma; los consumidores eligen cada día más la leche ecológica, o sea, la que proviene de vacas alimentadas con pastos, respetando sus períodos de sequía y sin tratamientos antibióticos preventivos. El resultado es una leche más saludable y una mejor calidad de vida de esos animales.

Todo lo aquí expuesto es fácil de confirmar consultando Internet. Hay amplia información sobre estos temas, incluidos nombres de empresas que garantizan la calidad sus productos.

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