Gracias Manolo por tu música
Recordando desde nuestra juventud la viva voz de Manuel Lázaro
Recuerdo cuando siendo jóvenes, entre los 15 y 20 años,
inquietos por la cultura que empezábamos a descubrir, la música
era la pasión que más nos hacía sentir deleite. Lógicamente, ello
te llevaba a apuntarte a las clases de Samuel que es lo que hice,
aunque el trabajo al poco tiempo me impidió continuar, y hacerte
músico hasta que otras actividades culturales más amplias nos
enroló en este mundo, tan necesario y cerrado a los jóvenes de la
posguerra, pues aterrizamos en este pueblo después del año 1939,
concluida la locura de la guerra civil entre hermanos.
Nací en el
año 1943 y pronto empecé a darme cuenta de los miedos ocultos entre
las gentes del pueblo, que a los jóvenes nos impedía hablar sin
miedo con las personas de confianza. Muestro mundo estaba cerrado a
la libertad, pues pronto supimos de las parejas de policías que
asistían a los actos culturales que montábamos los jóvenes desde
el Club de la Juventud e introducidos en este ambiente nos
aterrorizaba las noticias de las palizas que se decía que la policía
había dado a algún detenido o combatiente contra la dictadura. En
este ambiente, los jóvenes de entonces, sabíamos que vivíamos en
un estado de libertad vigilada. Y a partir de ahí se hacía lo que
se podía por la cultura.
Recuerdo que la música fue un elemento
que se utilizó para combatir la dictadura que gobernaba España. En
mi memoria conservo el recuerdo de que en mi casa grabamos una cinta
completa de canciones a dos amigos de aquel tiempo, cantautores
ellos, con sus guitarras. Uno fue Manuel Lázaro con su guitarra, y
el otro, Joan Pina, en valenciano. Cada uno con sus estilos
particulares aunque, bien es verdad, que a Manolo Lázaro lo perdí
de vista un tiempo al vivir fuera.
Por eso, me emocioné cuando le
escuché el concierto que dio junto a la preciosa voz de su compañera
en la plaza de Baix este pasado verano. Sinceramente, durante la
parte final del concierto,no sé cómo, se me llenaron de lágrimas
los ojos y decidí llamar a mi amigo Pablo Navarro, que produjo el
magnífico concierto, para felicitar a todo el equipo por darle vida
musical a nuestros sueños de juventud que viven, más que nunca, en
nuestros sueños, alegrándome de haber tenido amigos tan
determinantes en la cultura en sus diferentes facetas musicales.
Gracias por vuestra gallardía a los dos, por haber dado vida otra
vez aquellos recuerdos llenos de sueños, libertad y justicia, en la
actualidad, por fin, cumplidos.
Gracias amigos.