120 años de una calle
Por: Mari Carmen Rico Navarro Cronista oficial de la Vila de
Petrer
El crecimiento urbano en las primeras décadas del siglo XX se
articuló en torno a dos vías claves en la vida del pueblo; por una
parte, Gabriel Payá (donde se ubicaban varios edificios
significativos) y por otra Leopoldo Pardines desde donde partía el
Camino Viejo de Elda, que unía Petrer con la vecina localidad.
La
calle Gabriel Payá se inauguró en 1900 y sabemos cómo transcurrió
este evento tan importante para el pueblo por una noticia del diario
alicantino El Liberal del 15 de diciembre del año que comenzaba el
nuevo siglo. En una carta al director del mencionado diario,
publicada tres días más tarde, el periodista petrerense José
Navarro relata con gran detalle la inauguración de esta vía pública
a la que se le puso el nombre de Gabriel Payá que fue alcalde en
varias ocasiones.
Ese sábado de hace ahora 120 años, a la una del
mediodía se reunieron el comité del partido liberal-fusionista
local y las más salientes personalidades de esta agrupación
política, en el domicilio del presidente D. Gabriel Payá Payá
(1831-1905), con objeto de solemnizar la inauguración de la calle de
este nombre, de su propiedad, con asistencia de nutridas comisiones
de los demás partidos del municipio, con su presidente el popular
alcalde D. Víctor Ponti Castillo, clero parroquial y señores jueces
de instrucción y municipal, el Sr. Payá obsequió a los invitados
con un espléndido lunch, en el que hubo verdadero derroche de
pastas, dulces, licores y habanos.
Poco después, la comitiva, a la
que “se unió el pueblo en masa”, se dirigió a la calle con el
objeto de descubrir los mármoles que en grandes caracteres mostraban
el nombre del jefe político del partido Liberal. La crónica
describe el “inmenso entusiasmo de los asistentes y grandiosa la
ovación tributada por el pueblo de Petrel al dispensador de tantos
beneficios”.
Según el periodista, fueron muchos “los delirantes
vivas al Sr. Payá que salían de los corazones y brotaban de los
labios de multitud de pobres que acababan de ser socorridos por el
autor de estos festejos, con raciones de pan y carne y con socorros
en metálico”. Durante todo el acto sonó la tradicional dulzaina
acompañada del tamboril, animándolo con sus vibrantes acordes. Se
lanzaron infinidad de globos aerostáticos, celebrándose también
carreras y juegos de cucaña, hasta que anocheció, dirigiéndose la
comitiva al Círculo liberal, situado en la plaça de Dalt, donde se
celebró un banquete de ochenta cubiertos y bien condimentados
manjares, rociados con los mejores vinos del país. “Al finalizar
la comida se pronunciaron elocuentes brindis en honor del anfitrión,
haciendo resaltar sus caritativos sentimientos y el cariño inmenso
que profesaba al pueblo de Petrer.
Gabriel Payá, con sentidas
frases, dio las gracias a todos por las demostraciones de cariño que
le prodigaban, manifestando que su mayor anhelo estriba en la
prosperidad y engrandecimiento del pueblo que le vio nacer”. Hasta
aquí la crónica de cómo transcurrió la inauguración. Después de
la inauguración de la calle, Gabriel Payá volvió a estar al frente
de la alcaldía al menos desde 1902 hasta que el 1 de enero de 1904
le sustituyó Ramón Maestre Maestre.
Pero esta calle Gabriel Payá
tiene una larga vida y muchas más historias para contar como la del
propio Gabriel Payá “el Moro” que le da nombre, también la de
los singulares edificios y comercios que albergó y la de sus
vecinos, y, todas estas historias, serán objeto de próximas
crónicas.