La conjura de los necios
AMPARO GIMENO PASTOR
Hoy es uno de esos días raros, atípicos dentro de este ciclo
pandémico en el cual nos hayamos desde hace un año. Justo cuando
todos, o casi todos, se mostraban esperanzados por las vacunas anti
covid, va y resulta que no hay suficientes unidades en Europa para
vacunarnos a todos los ciudadanos europeos. Bruselas culpa a Reino
Unido, y desde Londres se jactan de habernos encajado a los
continentales semejante gol… cuando ellos mismos estas igual o peor
que nosotros.
Mal de muchos, consuelo de tontos, se estarán diciendo
desde Bélgica. Pero no son los únicos que lo están o estamos
pasando fatal. En Holanda, se rasgan sus muy altivas vestiduras, por
no haberse sometido a los dictámenes de la vecina Bruselas. En un
acto de d una imprudente soberbia neerlandesa, el Gobierno holandés,
no quiso confinar a sus conciudadanos. Y están cayendo ahora como
moscas. Mark Rutte, su Primer ministro, el que nos negaba el pan y la
sal, hace meses, se las ve y se las desea para contener a sus muy
adultos paisanos que no aceptan el verse confinados y tratados, como
al resto del común de los mortales. Memento morii, acuérdate de que
eres un simple mortal, que dirían nuestros antepasados romanos.
Aquí
en España, el Presidente Sánchez, sigue blasonando acerca de sus
inexistentes vacunas. Y se vuelca en unas Elecciones, que pintan ser
de las más de cachondeo de toda la reciente Historia española. Ya
que el juez que ayer autorizó la convocatoria de los Comicios
Autonómicos catalanes, ha prohibido los mítines para estas
Elecciones. Los hosteleros catalanes, se han ofrecido para albergar
los mítines, y servir vinito en ellos. Y un rapero, quiere ser el
telonero de Salvador Illa… Si los mismos catalanes se toman a mofa
sus elecciones, no te digo lo que puede salir de ellas. Sin
comentarios, vaya.
Termino ya mi escueto artículo diciendo a modo de
despedida un par de frases, que ya forman parte de nuestro acervo
cultural y fraseológico: “¡España va bien, mientras hablamos
catalán en la intimidad!” y “!Mañana hablaremos del Gobierno!”.
Pues con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho, ale.