La Policía Municipal de la Transición
Por: Mari Carmen Rico Navarro Cronista oficial de la Vila de
Petrer
Mucho ha evolucionado el tema de la seguridad de los habitantes de
Petrer a lo largo de la historia. Los policías a los que solíamos
llamar guardias o municipales dependían del Ayuntamiento y se
encargaban de cuidar del orden y del cumplimiento de las ordenanzas
municipales.
El cambio de la denominación de guardia a policía se
produjo con la promulgación del decreto de 30 de mayo de 1952 por el
que se aprobó el texto del Reglamento de Funcionarios de la
Administración Local y se modificó el término de guardia municipal
por el de policía municipal (art 252), concediendo a sus miembros el
carácter de agentes de la autoridad y pasando a ser auxiliares de la
policía municipal, los vigilantes nocturnos o serenos del comercio,
porteros, entre otros.
Hasta hace poco tiempo los policías
municipales con los que contaba Petrer eran más bien escasos. Como
fuerzas públicas que atendieran a la seguridad de todo orden del
pueblo, había pocas. Posiblemente las necesarias ante la escasa
población y la ausencia de conflictos.
En los años 30 del pasado
siglo tan solo había dos guardias sin uniforme al cuidado de las
huertas alejadas del casco urbano. Dos serenos o vigilantes, como se
llamaron después, que atendían la seguridad o necesidades nocturnas
y tres municipales, entre los que estaban Francisco Martínez Molina
el tío Quito (1934), Daniel Moltó Payá (1936-1939) y Ramón Andrés
Villaescusa “el yeclanet” (1932-1936), apelativo relativo a su
procedencia. Además estaban León Gadea Asensio (1934-1936), Manuel
Ganga García (1928-1939), vigilante nocturno reconvertido a guardia
municipal urbano, el inspector Paulino Bernabéu Navarro (Rómulo)
(1936-1939), Rafael Campello Payá (1936-1939); Luis Ferris Vergara
(1936) y Juan Bautista Brotons Maestre (1936).
Sabemos gracias al
recordado José María Navarro Montesinos “Costalet” cuál era el
cometido de cada uno de estos guardias. A Quito le correspondía
encargarse del retén en el Ayuntamiento y Daniel estaba destinado a
los recados y comunicaciones. Ramón Andrés era un hombre muy vivo.
Pequeño y de piernas ligeras, le tenían como el terror de la
infancia. Atento a todo tipo de travesuras o despropósitos
infantiles, era temido por los niños y algunos de los más crecidos.
En el argot infantil y juvenil lo bautizaron como “el municipalet”.
Su presencia causaba recelo y temor entre los más pequeños. –“¡Que
ve el municipalet!”-, consternados y quietos como estatuas, sin
saber lo que hacer en aquellos momentos, los niños se convertían en
los más buenos del mundo. En el recuerdo de los más mayores están
municipales como Pedro, León, el tío Pepe, el pájaro y muchos
otros que fueron muy célebres y queridos. De los guardias de Petrer
hay multitud de anécdotas porque como todas las personas cada uno
tenía su personalidad y sus peculiaridades y ellos eran conocidos
por todo el pueblo y también los guardias conocían a la mayoría de
los habitantes de Petrer. No había secretos entre unos y otros.
Hoy,
no nos hemos podido resistir a publicar dos fotografías de la
plantilla de la policía municipal de 1976, la policía de la
transición democrática. Unas imágenes tomadas el domingo 1 de
febrero con motivo de la toma de posesión de Enrique Navarro Quiles
como alcalde de Petrer. Dos fotos históricas, de hace ya 45 años,
en la que aparece inmortalizada la plantilla con el alcalde entrante,
Enrique, y el saliente Pedro Herrero Herrero, que estuvo al frente
del gobierno municipal de 1967 a 1976.
Hoy la plantilla de la policía
municipal cuenta con un total de 57 efectivos entre hombres y
mujeres. Es una plantilla más amplia y relativamente joven con una
media de edad de 42 años. Y esto se traduce en una mayor seguridad
en la localidad y en más unidades de vigilancia. Es digno de
mencionar el alto grado de especialización y formación de sus
miembros contando con titulaciones universitarias en Derecho,
Criminología, Balística forense y un amplio espectro de
conocimientos que aglutina desde las artes marciales a todas y cada
una de las áreas de formación inherentes a la policía local
enfocadas a la prestación de un mejor servicio de cara al ciudadano
y a otros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.
La policía municipal
cuenta con una flamante sede ubicada en la avenida de la Libertad. A
los vecinos y vecinas de Petrer hoy, como siempre, nos gusta
sentirnos cerca y protegidos por la policía municipal, al tiempo que
contar con personas implicadas que velen por nuestra seguridad y por
el bien común. Para conocer con profundidad la historia de la
policía local, esperamos tener pronto en nuestras manos el libro
escrito por el policía de Petrer, José Ramón Juan Sala. Ojalá
esta publicación nos permita conocer mejor la historia de nuestros
guardias municipales y de la policía local de Petrer.