Por: Jesús Gandía Núñez
Serpentea entre agasajos y sonrisas,
tantea las ocasiones
y no pierde instante
para hacerse muy querida.
Traicionera se mueve la maldad
entre sombras emboscada,
acechando a la víctima escogida,
para darle la estocada.
Cualquier disfraz le sirve de camuflaje,
sabe pasar desapercibida,
y cuando más confiado te hayas,
te seduce con mentiras.
Triste es perder la confianza.
porque se tarda mucho en recuperarla,
y después de una mala pasada,
viene un período de recelo.
Siempre te quedará la herida
que jamás se cicatriza,
y a la mínima ocasión
sangra en carne viva.