La comparsa de Moros Viejos tuvo ayer domingo su habitual jornada de convivencia festera. Los comparsistas disfrutaron desde primeras horas de todo lo que había preparado. Tan sólo, por la lluvia, se suspendió la comida de sobaquillo
José Enrique Gálvez/ Fue, sin duda, una mañana especial para la comparsa más veterana de las fiestas de Petrer. El día amaneció gris y con amenaza de lluvia. A pesar de ello la sede de la calle País Valencià registró un muy buen ambiente festero de comparsistas deseosos de compartir buenos momentos en torno a la comparsa. El tradicional almuerzo festero y concurso de gachamigas fue el primer plato fuerte de la mañana. El presidente de la comparsa, Pepe Rico, mostraba su satisfacción por la respuesta de los festeros y festeros a esta cita dominical.
Esa primera parte del programa dominical se cumplió sin problemas por el tiempo. Tras el desfile de subida y bajada a la ermita ya cambió la planificación debido a la lluvia que apareció al filo del mediodía. Esto hizo que todo el ambiente previsto para disfrutar en la calle se trasladara al interior de la sede para disfrute de los festeros del aperitivo previsto. Lo que sí se suspendió fue la comida de sobaquillo al no poder realizarse en el exterior. Ante ello muchas filas optaron por marchar a sus respectivos cuartelillos.
Testigo de esa lluviosa matinal fue el presidente de la Unión de Festejos, Paco Cerdá. El máximo responsable de la fiesta valoraba el gran ambiente que había y, sobre todo, destacó la presencia y participación de los jóvenes en este tipo de actos festeros.
Ese buen ambiente no se vio empañado en ningún momento y la lluvia no impidió que festeros y festeras de los Moros Viejos vivieran un domingo para hacer comparsa.
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