Maite Román Cano / Después de tres semanas de apertura, desde el pasado 1 de diciembre, el Rastrillo de Manos Unidas cierra hoy sus puertas en la calle Gabriel Payá. Lo recaudado, como siempre, irá a engrosar la cantidad que se recaude en el resto de actividades para sufragar el proyecto anual de esta ONG.
Este año, el rastrillo navideño de Manos Unidas ha contado con muchos artículos para regalar, algunos de ellos, verdaderas obras de arte hechas a mano. Amalisa Esteve, responsable de Manos Unidas de San Bartolomé, comentó que estaba muy agradecida a todos, sobre todo a los y las colaboradoras habituales que confeccionan parte de los objetos hechos a mano como manteles, delantales y artículos para el hogar, fundamentalmente. Aunque, también, se han tenido prendas de vestir, calzado y bolsos donados por empresas locales y un amplio abanico de productos de merchandising de Manos Unidas como agendas, bolsos de compra, calendarios, etc.