19.4 C
Petrel
lunes, 2, noviembre, 2026
spot_img
spot_img

Trauma: qué es realmente y qué dice hoy la neurociencia

Durante mucho tiempo se pensó que el trauma solo estaba relacionado con grandes tragedias: accidentes, abusos o catástrofes. Sin embargo, la investigación actual nos muestra algo mucho más amplio y, a la vez, más humano: el trauma no depende únicamente de lo que nos ocurrió, sino también de cómo lo vivimos y de los recursos con los que contábamos para afrontarlo.

Desde esta mirada, muchas respuestas relacionadas con experiencias traumáticas pueden comprenderse como mecanismos adaptativos del sistema nervioso ante situaciones que desbordaron nuestros recursos en aquel momento. Esto no excluye que algunas personas puedan desarrollar problemas de salud mental que requieran atención especializada.

¿Qué ocurre en el cuerpo y el cerebro?

Cuando vivimos una situación percibida como amenazante, el cuerpo activa mecanismos automáticos de supervivencia: lucha, huida o bloqueo. En estas respuestas intervienen diferentes estructuras y sistemas del organismo que contribuyen a protegernos.

En algunas personas, las respuestas de alerta pueden mantenerse o reaparecer incluso cuando el peligro ya ha pasado. Esto puede relacionarse con síntomas como ansiedad, hipervigilancia, agotamiento, dificultad para relajarse o sensación de inseguridad.

Las experiencias traumáticas pueden tener manifestaciones tanto psicológicas como corporales, e influir en el sueño, la tensión muscular, la digestión o la manera de relacionarnos.

Trauma no siempre significa daño visible

Una de las aportaciones de la investigación es reconocer que no todas las experiencias potencialmente traumáticas implican acontecimientos extremos. La falta de apoyo emocional, la soledad en momentos difíciles, crecer en entornos impredecibles o atravesar pérdidas pueden afectar profundamente a algunas personas.

Especialmente relevante es lo que se conoce como trauma relacional: experiencias en las que las relaciones importantes no proporcionaron suficiente seguridad, escucha o protección. Algunas respuestas aprendidas en esas circunstancias pueden mantenerse y generar dificultades posteriormente.

¿Se puede sanar el trauma?

La buena noticia es que existen posibilidades de recuperación. El cerebro y el sistema nervioso tienen capacidad de adaptación y cambio. La investigación y la práctica clínica muestran que la recuperación puede implicar tanto comprender lo ocurrido como desarrollar recursos de regulación emocional y experiencias de seguridad.

Las intervenciones para tratar el trauma deben adaptarse a las necesidades de cada persona y, cuando existe un problema clínico, estar guiadas por profesionales sanitarios cualificados.

Desde mi formación académica en Psicología y mi trayectoria como docente y divulgadora, considero importante comprender que cada persona tiene su propio ritmo y que las experiencias difíciles merecen ser abordadas con respeto y sin juicios. No se trata de forzar a nadie a revivir el dolor, sino de favorecer la comprensión, el cuidado y la búsqueda de apoyo adecuado cuando sea necesario.

Hablar de trauma desde esta perspectiva nos invita a dejar de juzgarnos y empezar a comprendernos. Muchas de las reacciones que hoy nos incomodan pudieron ser, en su día, intentos de adaptación ante situaciones difíciles.

Sobre la autora

Rosario Peiró Requena es escritora, docente y divulgadora. Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Málaga (España) y licenciada en Psicología por la Universidad Fray Luca Paccioli (México), titulación que cuenta con declaración oficial de equivalencia al nivel académico de Grado en España.

Creadora de Nevado Siempre Sonríe, proyecto de educación y divulgación sobre bienestar emocional humano y animal.www.nevadosiempresonrie.com

otras noticias

siguenos en

7,754FansMe gusta
2,771SeguidoresSeguir
1,047SeguidoresSeguir
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img

LO MÁS LEIDO