Visita al Castillo por Santa Bárbara
Se ha programado entre las 11 y las 13.00 horas y después un concierto de guitarra a cargo de Pepe Payá en la sala capitular de la fortaleza
Maite Román Cano / El área de
Patrimonio de la concejalía de Cultura ha previsto, a través del
Museo Dámaso Navarro, la recuperación de una tradición que durante
el siglo XX y hasta la rehabilitación del Castillo en los primeros
años de la década de los 70, estaba muy arraigada en nuestra
población.
Se trata de la festividad de Santa Bárbara, que debido a
la leyenda del rayo, es patrona de las
profesiones que manejan explosivos como los mineros o militares que
pertenecen al arma de artillería, pero también de los campaneros,
electricistas, feriantes o fundidores. En Petrer, y en muchos pueblos
de la Comunidad Valenciana y Cataluña, la costumbre era subir al
punto más alto de la población, bien a los campanarios, castillos o
torres, y dejar sus nombres grabados en los muros para que la santa
los protegiera.
En el caso de nuestra población, la gente subía al
Castillo y hacía los grafitis con sus nombres en la muralla o muros
interiores de la fortaleza. Eso es precisamente lo que se quiere
recuperar ahora según ha anunciado el concejal de Cultura, Fernando
Portillo, programando esa visita para este domingo, coincidiendo con
Santa Bárbara, entre las 11 y las 13.00 horas, seguido de un
concierto de guitarra a cargo de Pepe Payá en la sala capitular con
entrada libre.
Precisamente
sobre recuperar esta tradición, que se interrumpió cuando se
iniciaron las obras de rehabilitación del Castillo en los años
setenta, el director del Museo, Fernando Tendero ha comentado que se
habló en las últimas Jornadas de Patrimonio organizadas este año
por la delegación de Cultura.
Fue precisamente con Vicente Navarro,
experto y estudioso de nuestra etnografía, quien destacó la
importancia de ir dando pasos poco a poco en la restauración de
viejas tradiciones como en este caso es la subida al Castillo el Día
de Santa Bárbara.
Ahora,
transcurridos cuarenta años desde que se dejara de acceder a la
fortaleza para firmar en sus muros, se ha decidido volver a instaurar
esta tradición como excusa para visitar la zona más alta de nuestro
casco urbano.







