Ánimos festeros
PREÁMBULO
La proximidad del comienzo de nuestra fiesta de Moros y
Cristianos, que por segundo año no vamos a celebrar, (este sábado
tendría lugar la “Noche del Pregón” y el domingo el “Día de
Banderas”) aumenta nuestra frustración al privarnos de dar rienda
suelta a las ilusiones de todo tipo que la fiesta lleva consigo y de
poner a prueba todo lo que el sentimiento festero es capaz de
generar.
Ello nos lleva al lamento que, sin duda, será más notable
en nuestros cargos festeros que, por segundo año, verán aplazado el
feliz momento del sueño realizado. Ante esta contrariedad, queremos
darles ánimos para que no mermen sus ilusiones hasta conseguir
hacerlas realidad y al festero que, el lamento provocado por esta
situación lo hemos de superar, plantando cara a la adversidad y, con
las restricciones que impone el momento, recordar de forma personal o
colectiva que estamos con la fiesta y con nuestro patrón San
Bonifacio, Mártir, aunque ciertamente el sentimiento festero está
apenado y prueba de ello es que estos comentarios y los que siguen a
continuación, en tiempos normales, hubieran sido distintos.
CELEBRACIONES CONDICIONADAS
La irrupción de esta pandemia que estamos padeciendo y que tantos
colectivos sociales, afectivos y económicos se han visto afectados,
también ha tenido repercusión negativa en lo referente a las
fiestas y eventos populares de ciudades y pueblos. El nuestro, por
tanto, también se ha visto privado de celebraciones que, en
circunstancias normales se hubiesen desarrollado y así, nuestra
fiesta con más repercusión, los Moros y Cristianos, se va a ver
suspendida por segundo año consecutivo, precisamente en este que
concurren importantes celebraciones.
Una es la conmemoración de los
doscientos años en que quedó estructurada nuestra fiesta como hoy
la celebramos, según entendemos por la lectura del libro de Juan
Poveda López “Buscando la lógica en la historia” que, con
algunos cambios, no se ha visto alterada en lo esencial. Esta
estructuración, que trajo consigo la formación de dos bandos,
Cristiano y Moro, tenía en éste una sola comparsa, que se hacía
llamar, simplemente moros (Moros Viejos desde el año I.95O, en que
comenzaron a formarse nuevas comparsas en este bando), esto le ha
dado motivo para sentirse sucesora de aquella y decidir que su
creación va unida al inicio de la fiesta tal y como la estamos
celebrando.
Otra celebración importante la tiene la Comparsa de
Labradores que, fundada en el año I.946, éste se cumplen 75
participando en nuestra fiesta. Seguro que ambas comparsas tendrían
planificados diversidad de actos para sus celebraciones que, por
culpa de esta pandemia que estamos padeciendo, algunos de ellos no se
podrán llevar a cabo. De cualquier forma, sean como fueren éstas,
no faltará el sentimiento y entusiasmo festero que, sin lugar a
dudas, se hará presente en los actos a realizar. Nosotros
aprovechamos la ocasión para darles ánimo y felicitar a estas dos
comparsas que engrandecen, con su buen hacer, nuestra fiesta de Moros
y Cristianos.







