25/N Esquerra Unida contra la violencia hacia las mujeres
Consell Polític Esquerra Unida de Petrer
Este 2020 está marcado por la pandemia del Covid-19 y la crisis
social y económica. Esta situación, vuelve a evidenciar las
desigualdades de género que sostienen a un sistema que no protege,
ni ofrece vidas dignas y seguras a las mujeres. La situación de
confinamiento, las limitaciones a la movilidad y las consecuencias de
las medidas tomadas para hacer frente al coronavirus, han
intensificado violencias machistas.
Muchas mujeres se han encontrado
encerradas con sus maltratadores en una especial situación de
vulnerabilidad e incertidumbre. Durante este periodo, las mujeres
han sido las protagonistas, tanto en el ámbito sanitario – siendo
ellas la inmensa mayoría de personas trabajadoras – como en el
ámbito de los cuidados, viviendo situaciones de precariedad y riesgo
para la salud para las empleadas del hogar y atención domiciliaria.
También son mayoritarias en otros servicios esenciales como son el
comercio y la alimentación, la limpieza de hospitales y representan
la práctica totalidad de las empleadas del hogar de los cuidados.
A
esto se suma la mayor carga de las mujeres en las tareas de cuidados
del hogar, menores y personas dependientes. Esta sobrecarga de
trabajo no se ha visto respondida con mecanismos de
corresponsabilidad desde todos los ámbitos: administraciones,
empresas y hogares. Especialmente afectadas están las familias
monoparentales, de las que ocho de cada diez tienen a una mujer al
frente. Por otro lado, se estima que la nueva crisis económica va a
afectar más a las mujeres más vulnerables que, en muchos casos,
dependen económicamente de sus parejas. Frente a esta situación, se
han elaborado pactos por la recuperación económica en todos los
niveles de la administración para incidir y compensar los efectos de
la pandemia.
Pero diversos expertos, expertas y organismos nacionales
e internacionales están alertando de que en épocas de crisis el
enfoque de género es uno de los puntos que las administraciones
tachan de su agenda, mientras que precisamente es en estas crisis
cuando debemos reforzar nuestra mirada hacia las mujeres y las niñas,
para poder paliar el daño real causado a todos los niveles de sus
vidas. Y es en este sentido donde es imprescindible aplicar la
perspectiva de género como herramienta de análisis que nos permite
introducir cambios reales y concretos hacia la construcción de una
sociedad igualitaria.
Esta crisis no la vamos a pagar
nosotras, necesitamos políticas que pongan la protección de las
personas en el centro, especialmente las más vulnerables y las que
van a sufrir las peores consecuencias. Por todo ello, es urgente
la puesta en marcha y profundización de las actuaciones del Pacto de
Estado contra la Violencia de Género para desplegar ya medidas y
políticas igualitarias en esta situación de crisis
multidimensional.
Necesitamos una apuesta clara por la ampliación
de recursos y reestructuración de lo público y lo común. Pero a
esta situación de crisis, se suman otras que describen una realidad
preocupante, como es la situación de las y los menores ante las
violencias machistas.
Estamos viviendo un colapso de unos servicios
jurídicos, sociales y sanitarios precarizados y recortados ya antes
de la crisis del Coronavirus, que no pueden pagar las víctimas de
violencias machistas. Debemos resolver de forma urgente el acceso, la
ampliación de tiempo, derechos y medidas de protección a las
mujeres que consiguen la acreditación de víctima de Violencia de
Género.







