Visca Sant Bonifaci i Visca Petrer
Paula Marín Guerra
Hoy, para nuestra nueva situación es un jueves más pero en la
triste realidad que se da en estos momentos no lo es. Si fuera un día
más como otro, sin ningún virus atacando nuestras calles y
aterrando a nuestros vecinos estaríamos eufóricos ya que hoy día
14 de mayo daba comienzo nuestras queridas y ansiadas fiestas de
moros y cristianos en las que nosotros éramos los protagonistas de
nuestra querida comparsa labradores.
Estaríamos ultimando todos esos
pequeños detalles que aunque intentemos siempre salen de nuestro
control ya sea un botón mal cosido, un colgante defectuoso o
nuestros simples nervios de cumplir un sueño que está tan cerca y
que habíamos ansiado por tanto tiempo.
Todos estaríamos ansiosos de
ver a nuestras capitanías desfilar y desprender luz y alegría con
esas sonrisas que les caracteriza. Todos esperaríamos las
guerrillas, esos estallidos de pólvora que hacen que una niña haga
una baile tan bonito y sonría y que acompañada de su familia oiga
los aplausos de la multitud al correr hacia su capitán. O oír que
las personas te van aplaudiendo a tu paso mientras con el ritmo de la
música vas desfilando y luciendo esos trajes tan bonitos hechos
exclusivos para tu disfrute.
Ese ir por las calles de nuestro pueblo
feliz y orgulloso de tus fiestas con tu traje oficial de comparsa o
el oír desfilar a tu gente. Toda la ilusión que desprenden nuestras
fiestas, que no solo son fiestas del pueblo, son orgullo de festeros
que están en ellas y las viven cada año con la misma ilusión y
empeño, año tras año. Cada uno de nosotros sabíamos que estos
días llegaron y todos teníamos ganas de ver a nuestras comparsas
marcar el compás de la música y salir a desfilar. Todos esperábamos
este momento con muchas ganas, el momento en el que el pueblo de
Petrer llena sus calles de festeros dispuestos a vivir su orgullo de
fiestas.
El momento de ver a nuestras rodelas bailar al son del
arcabuz y a nuestras abanderadas llevando con orgullo sus preciosos y
elegantes trajes bajo la bandera. Ese momento ha llegado pero por
desgracia un virus ha querido venir a arrebatarnos la ilusión. Ha
querido que nuestro pueblo guarde de nuevo los trajes y joyas en el
armario un año más. Lo que este virus no sabe es que el pueblo de
Petrer no se rinde. Nuestras fiestas volverán a salir y nuestras
calles se volverán a llenar de luz.
Volveremos a disfrutar nuestras
fiestas y volveremos a vivirlas con más entusiasmo. Un virus no
puede suspender todo ese trabajo que conllevan nuestras fiestas y
mucho menos arruinarlo. Volveremos a ver a nuestras rodelas desfilar
al son de la música junto a nuestros capitanes y abanderadas y lo
haremos con más ganas que nunca. Que este año no podremos vivir lo
planeado no significa que nunca lo haremos. Esta es nuestra
oportunidad de mostrarle al mundo lo que el pueblo de Petrer es capaz
de hacer.
¡Visca Sant Bonifaci i Visca Petrer!







