Enero, mes para plantar lentejas
La lenteja es una planta anual herbácea, con tallos de 30 a 40
cm, endebles, ramosos y estriados, hojas oblongas, estípulas
lanceoladas, zarcillos poco arrollados, flores blancas con venas
moradas y fruto en vaina pequeña con 2 o 3 semillas de color pardo
La lenteja se puede sembrar desde finales de otoño y durante todo
los meses de invierno y si es posible aprovechando la época de
lluvias. Si bien se adapta a diversos climas debido a la variabilidad
genética que existe se considera un cultivo de invierno.
La
temperatura óptima para su crecimiento debe oscilar entre los 6 y
28ºC, con precipitaciones anuales de 260 a 850 l/m2 y se recomienda
sembrar en un suelo profundo, rico en materia orgánica y húmedo
aunque no encharcado y con mal drenaje pues entonces la planta podría
llegar a pudrirse.
En el momento de iniciar la siembra, hay que hacer un hoyo y
esparcir las semillas a una profundidad entre 4.5 y 5 cm y con una
distancia entre ellas de unos 15-20 cm. No obstante, las semillas más
pequeñas es recomendable sembrarlas a una menor profundidad. A
continuación, se deben de rellenar con tierra y tapar los hoyos,
procurando que no queden burbujas de aire entre la semilla y el
suelo, y regar para favorecer la germinación, siendo la densidad de
siembra óptima entre 100 y 200 plantas por m2.
Hay que tener en cuenta que aunque la lenteja es una planta que
tolera muy bien la sequía y aprovecha el agua de la lluvia, se debe
de mantener el suelo siempre húmedo por lo que se recomienda un
riego periódico.
Además, no hay que olvidar que es muy importante eliminar las
malas hierbas que crezcan alrededor de las plantas de lentejas, como
la grama y el cardo silvestre que suelen ser las más habituales.
Durante el ciclo del cultivo de lentejas hay que estar atentos a
ciertas plagas y enfermedades que les afectan como los pulgones
porque se comen su savia, los gorgojos cuyas larvas agujerean el
grano y hongos que dañan tanto hojas y tallos como sus semillas.
En cuanto a la recolección, cabe indicar que se lleva a cabo a
parir de finales de la primavera y durante el verano, cuando la
lenteja adquiere un color entre verde y amarillo y no tiene una
desecación plena.
La cosecha se realiza con la ayuda de una guadaña
puesto que hay que segar la planta y posteriormente separar el grano
de la planta.







