Miguel Ángel Nájera. In memoriam
En el buen sentido de la palabra, bueno.
A. Machado
El pasado
miércoles nos sobrecogía la noticia de la muerte de Miguel Angel
Nájera. Sencillamente no lo podíamos creer , no lo podíamos
admitir y menos de la manera que se produjo siendo, como era, un
practicante constante y habitual del deporte. Ese amor al deporte,
su implicación en múltiples actividades de este tipo, fue lo que
llevó a Miguel Angel a ser concejal y aportar ocho años de su vida,
de trabajo constante a mejorar la práctica de la actividad deportiva
en nuestra población.
Era un trabajador nato, constante, honesto,
que hizo una gestión valiente en la que tuvo, como es lógico,
muchos aciertos y algunos errores, y supo enfrentarse a problemas
graves de compleja solución. Miguel Angel no era un político al
uso. No acudió a la política buscando un puesto de trabajo, ya lo
tenía ya, y lo mantuvo, o un sustento, -lo que por otro lado hubiera
sido legítimo-, ni para alimentar su ego; sino que llegó a la
gestión municipal para aportar su experiencia y sus inquietudes.
Y
así lo hizo, con ilusión, con dedicación y con entrega. Cuando
consideró cumplido su cometido se fue con la misma sencillez y
honradez con la que llegó, sin un mal gesto ni un reproche. Hombre
afable, amigable, dejó la huella de su bondad, de su gestión, de
su amor a éste su pueblo de adopción, un amor que compartía con
su tierra riojana, donde ya descansan sus cenizas. Que esa ubérrima
y hermosa tierra le sea leve.







