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sábado, 19, septiembre, 2026
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A la Gent de Petrer

A la Gent de Petrer

“Gent de Petrer” no es un libro como los que guardamos para leerlo después de echarle un vistazo. Este libro será muy difícil que durante mucho tiempo esté guardado en nuestras bibliotecas, porque sus personajes están en nuestras vidas, son nuestros compañeros, nuestros vecinos, nuestros “confidentes”, nuestros amigos… son Gent de Petrer a los que seguimos oyéndoles hablar y en nuestras memorias guardamos sus risas y sus enfados.

Y todo ello sucede porque ellos siguen viviendo en nosotros… están vivos, viven silenciosamente en nuestra memoria. Estaban a cobijo, en lo más profundo de nuestro corazón y gracias a él, seguimos oyendo sus voces, sus risas, sus dejes o sus cabreos… Leyendo este libro volveremos a escuchar las sirenas de las fábricas de calzado de LUVI y García Navarro, anunciando la entrada y salida del trabajo, llenando la calle de Gabriel Payá de hombres y mujeres cuando este pueblo iniciaba el despegue de la industria del calzado.

Petrer siempre fue un pueblo muy familiar. Todos o casi todos nos conocemos en el pueblo, aunque siempre no muy bien, de una forma directa o indirectamente y es por ello que este libro nos ayuda a aclarar muchas dudas de ellos, pues los protagonistas o bien sus descendientes nos detallan en el libro parte de la vida que les llevó a cargar con un apodo. Apodo que terminó configurando una estirpe local peculiar que enorgullece a sus poseedores siendo el compañero de viaje de identificación que les acompañará, durante el viaje por la vida, prevaleciendo en la familia.

Este libro también nos da a conocer más a fondo a los hijos del pueblo más emprendedores, cómo fue su impulso y su espíritu de trabajo que les llevó a iniciar sus pequeños negocios, los cuales, a muchos de ellos, les llevaron a grandes empresas y fábricas de calzado como los hermanos Villaplana, la familia García Navarro, Eliseo Poveda, “Lito”, Juan Montesinos… ejemplos de empresas, además, que todavía perviven con mucho futuro, como la familia de la marca “Hispanitas” de la histórica familia de los hermanos Chico de Guzmán, empresas de familias de emprendedores locales cuyos fundadores sentaron las bases para resistir los embistes de las políticas que han llevado a la ruina a sectores que fueron ejemplo de trabajo y concordia sectorial.

Este libro acompañará toda la vida de aquellos que nacimos a mediados del siglo pasado, permitiéndonos conocer a los que ya estaban acabando su viaje y a los que lo empezábamos, y ello nos agrandará los emocionantes recuerdos que empezaron de niños, cuando nuestras madres nos llevaban a que la Tía Pepica “la Curandera” nos curase mediante plantas medicinales, agua y oraciones, con un bagaje de curas muy notorio en toda la provincia hasta que murió. Nombres fundamentalmente populares, como no podía ser de otra forma, del pueblo como los míticos “Fasio” el amigo de todos y también el donjuanesco “Barril”, con su traje, corbata, gorra, sus dos pares de gafas de sol y bastón y su labia, que fue todo un poema …y muchas más de otros conocidos y amigos, hasta los herederos de 482 sobrenombres, tarea impagable que nos lleva a conocer mejor la historia íntima de nuestras familias y sus apodos, como señas de identidad de este pueblo.

Este libro estará ya siempre junto a nosotros, los que por la edad conocimos a casi a todos. Con ellos desfilamos en nuestras fiestas del pueblo Hispano-Árabe, trabajamos en sus empresas o nos saludamos cuando nos cruzábamos por la calle o cuando en los fríos inviernos comprábamos los torraos o las habas hervidas en el puesto de la puerta del Cine Cervantes como el Tío Enrique “Coxa” y su adorable mujer Antonia. También escuchando la portentosa voz del tío “Caball” hablando de su comparsa, o la voz muy educada, dándonos los buenos días del cartero Pascual cuando se cruzaba con nostros por las calles del pueblo repartiendo el correo cada día con su cartera llena de cartas.

 Esta gran cantidad de apodos nos cuentan las jocosas historias de nuestros vecinos, puntualizando que este pueblo es muy sano y tolerante y que, una vez más, pone de manifiesto que el humor es la mayor manifestación de su grandeza, clave de todos los apodos, cuyo resultado es que tenemos un pueblo cuya salud cívica es todo un ejemplo. Sin duda alguna, pues ha sido verificado, del libro, en los primeros días de su venta, se vendieron en el casco antiguo cientos de ejemplares.

Nadie, ni Cervantes o los más prestigiosos escritores universales en su materia literaria o científica han vendido, a tan diversas gentes, tantos libros en las pocas horas que tiene un día y eso dice mucho de los sentimientos ocultos, silenciosos, del amor por sus convecinos. Con este libro en cada casa los vecinos alcanzan un grado más alto de grandeza. Se sienten más pueblo, se reconocen en ellos pues es el mismo pueblo quien, nuevamente, según sus peculiaridades e idiosincrasia, los bautizó de nuevo a ellos y a sus descendientes, los titulares de esta gran obra literaria profundamente popular nacida del corazón del pueblo de Petrer.

Es un placer y una necesidad para mí felicitar a sus autores, sobre todo al que fue su ideólogo Vicente Maestre “Titín”, cuya tarea empezó anotando los primeros nombres y a Luis Rico que continuó la ardua tarea de visitar todas las casas de casi 500 familias para recabar la información de cada apodo y las fotografías con la posterior recuperación de las más antiguas, durante un trabajo de diez años, que fue el tiempo que se tardó en conseguir la realidad del sueño de “Titin”. Felicidades amigos.

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