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sábado, 19, septiembre, 2026
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Caminando, caminando

Caminando, caminando

Pues resulta que ya acaba Junio y como es de esperar se abre el camino hacia el descanso. Algunos han tenido oportunidad de trabajar todo el año y aguardan ya impacientes el disparo de salida. ¿He dicho oportunidad de trabajar? ¡Qué horror de expresión!, sin duda ha sido un “lapsus”.

Debería haber escrito el Derecho, con mayúscula, sin restricciones, sin adjetivos, sin condicionantes, sin limitaciones. Pero no, en nuestra Ciudad –que invocamos con incontenido orgullo- sigue habiendo gente en paro, hombres y mujeres en desempleo, muchos de ellos con cargas familiares que subsisten como pueden: Abuelos, familiares, vecinos y amigos, aportan lo más básico. También ONGs (aunque no lleguen a todos los casos que quisieran). Nos hemos acostumbrado tanto a ello que parece que forman parte del paisaje, como los olivos, como las ermitas, como los coches, como todo aquello que impregna cotidianamente nuestros sentidos.

En este caminar, la resignación o el itinerario hacia el “sálvese quien pueda” parecen interiorizados por el resto de la ciudadanía. ¿ciudadanía? ¡Otra vez un palabro inadecuado! (debería haber utilizado: Esa gente con quienes nos cruzamos a diario e incluso saludamos). Sostengo que no es la “resignación cristiana ante los males recibidos” lo que nos hará salir del letargo, sino la movilización ante la mayor de las injusticias que se puede infligir a un hombre o a una mujer que, estando en edad de trabajar y queriendo hacerlo, no encuentran más consuelo que una palmadita en la espalda o el consabido “es que todo está muy mal, ya sabes”, como si sobraran del cupo de “activos” que la organización social permite mantener –para producir- en beneficio de quienes –cada día con mayor intensidad- codician beneficios y mercantilizan el esfuerzo ajeno.

¿Todo? me pregunto, y de inmediato me respondo que NO, que lo que está mal son las actitudes insolidarias de quienes pueden hacer algo más que lo que hacen a diario. Mantengo la opinión que una sociedad que empuja a sus gentes hacia el precariado y hacia la marginación, es una sociedad enferma, una sociedad sin principios y sin valores. Ante este panorama desolador (Petrer ha incrementado el número de desempleados en estos últimos meses-años)

¿Qué podemos hacer? A mí se me ocurren algunas cosas (Me gustaría conocer otros criterios): 1º.- Mantener viva la antorcha de la reivindicación ciudadana -en todos los órdenes-, para que se impulse el Bien Común a través de la presión y el posicionamiento activo no claudicante. No callar nunca y decir verdad sin concesiones ante quienes tienen en su mano paliar o revertir la situación y no hacen lo suficiente para conseguirlo.

2º.- Instar y exigir a nuestras autoridades locales, que pongan en marcha todos los mecanismos a nuestro alcance para incorporar a los Agentes Sociales en la toma de decisiones: El Ayuntamiento no solo debe ser transparente con el destino de nuestras aportaciones vía contribuciones, ni tampoco con los emolumentos que reciben por su acción política, sino que –en las grandes cuestiones que afectan a los ciudadanos, y la primera es el desempleo- debe establecer cauces de participación, escuchando a quien tenga algo que aportar, difundiendo las propuestas, valorando posibilidades, evaluando los programas que se implementen, corrigiendo las ineficacias y, en definitiva, orientando las acciones políticas hacia donde sean más útiles y generen menos desigualdad y marginación.

3º.- En el Ayuntamiento, el área más “importante” sigue siendo Urbanismo ¿por qué? Tal vez porque tradicionalmente ha sido así y nadie se atreve a priorizar otras áreas. 4º.- ¿Qué problema hay en que se genere, jerarquice y priorice, un Gran Área Orgánica y Funcional del Bien Común, en la que se integre Desarrollo Económico, Empleo, Servicios Sociales, Educación y Sanidad, y que tenga primacía sobre Hacienda, Urbanismo, Servicios y el resto de las Áreas de decisión política?

 5º.- ¿Por qué no se eliminan las Concejalías de Medios de Comunicación y de Juventud? La primera para que se integre en Cultura y la segunda en Educación. De este modo habría políticos disponibles para armonizar otros cometidos. 6º.- Nuestra ciudad no puede permitirse el lujo de apostar por el Turismo y que nos vendan “la cabra” que ello es el futuro, porque no es así ni lo será por razones obvias. En lugar de ello, hay que redoblar esfuerzos en lo que sabemos hacer, en lo que nos identifica, en lo que tiene continuidad en un mundo globalizado, en lo que nos ha dado de comer durante décadas y que sabemos hacer como nadie: El Calzado y la Marroquinería y, por extensión la Industria asociada a las anteriores. Dedicamos demasiadas energías a realizar esfuerzos que poco aportan al Producto Interior Bruto de nuestra localidad, ni tan siquiera generan una imagen sólida de nuestra importancia como Municipio.

7º.- Tampoco podemos apostar por las Nuevas Tecnologías -como alguien pretende-, sin valorar previamente los impactos que puedan tener en nuestro tejido productivo. En lugar de la actual orientación, deberíamos intentar conectar toda la Industria entre sí para proyectarla hacia los Mercados Internacionales (utilizando también ¡cómo no!) dichas NNTT, pero con un sentido pragmático de rentabilidad a corto plazo. ¡No vendamos humo!, porque acabaremos asfixiados y perderemos en nuestra desviada atención lo que ya sabemos hacer y dominamos, nuestras potencialidades. Por no alargarme, termino con una consideración muy seria y que ya va siendo alarmante:

Quien no quiera asumir responsabilidades en nuestro Ayuntamiento, que dimita, que corra la Lista electoral de los Partidos y que asuman cometidos quienes estén preparados para hacerlo y que estén dispuestos a ello. Nuestros Impuestos van ligados a la eficacia de los cometidos porque nos estamos jugando el futuro de las actuales generaciones. Los Partidos Políticos y el conjunto de la Sociedad Civil debemos aunar esfuerzos y adquirir compromisos de carácter estructural, exigiendo pero ayudando también en la búsqueda de las respuestas. Cierro con la gran pregunta que me inquieta desde ya hace tiempo: ¿Qué Modelo de ciudad queremos? La respuesta no puede estar navegando en el viento.

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