Sueños festeros
El trabajo de Teresa y todo su equipo, convirtió en
inolvidable la noche del pregón. Noche trepidante de emociones
entre aplausos y lágrimas por la ausencia Raquel, la pregonera
que permanencia hospitalizada en Nueva York.
Nuestro flamante
presidente Vicente Mateo, jamás imaginó que esa noche sería
para el irrepetible, como pregonero accidental, ante la salva de
repetidos aplausos que recibió durante su disertación, que lo
catalogaron, como gran pregonero. Cuando el acto acabó Teresa,
no pudo contener el susto ante el leve desmayo de una de sus
abanderadas radiantes de felicidad, y las lágrimas cuando
abandonaban pletóricas el escenario del Teatro Cervantes.
Y llegó la fiesta, y nuevamente Teresa nos cautivó con el
Boato de su Compasa de Labradores. Teresa tuvo imaginación y sobre
todo un sentido económico muy acorde con la realidad del momento
histórico que vive la sociedad. Y eso tiene mucho merito, y se
agradece, y se enaltece cuando el resultado es conmovedor, bellísimo
y sorprendente, como lo fue el pórtico de aquella triunfante
Entrada Cristiana.
Hacer gala del himno de comparsa después de escucharlo muchos
años, fue un verdadero acierto por sus idílicos textos y melodía
amorosa que culminaron alumbrando una sinfonía primaveral,
exultante jubilosa, nacida de las voces de los coros que brotaron
los sentimientos más profundo del pueblo, como alborada soleada
que llenó los cielos de los “Sueños Festeros” del hijo del
pueblo, músico y trovador, José Ángel Carmona que cortejaron a
las briosas cuadrillas del boato de los labradores.
Teresa, conoce a su pueblo y sabe dónde se oculta la verdad
después de alucinar ante la expectación del brillo y esplendor
que nos rodea. Teresa inmersa desde su íntimo espíritu de
labradora , supo cómo conjugar la belleza de la poesía desde
la sencillez, la emoción, la pasión, y la verdadera luz
profunda que nace de su sencillez y de su amor, características
innatas de nuestros antepasados labradores.
Ella sabe que a los labradores siempre se les espera con
impaciencia.
Sabe que en la tierra, bajo el asfalto, están el sudor
y sus huellas trasmitiéndonos lo mejor de su legado, basado, no
en lo que se tiene, que fue poco y escaso, sino en lo que se es, en
lo que ellos fueron. En ellos, – pervivió ya casi olvidada – la
esencia del ser humano, que unía al hombre con su honor y su
honradez, con su palabra dada. Garantía de sus valores
sellados con un apretón de manos. Palabra de Hombre.
Ahora ante la pérdida de aquellos valores, “sagrados“ su
ausencia aviva nuestra memoria , regresándolos de la profundidad
de los surcos , que abrieron el largo camino de la vida, junto al
susurro de sus viejas canciones y la pureza de sus lágrimas.
Porque es necesario para volver a creer en el futuro , recuperar
sus valores que anidan en las gentes sencillas de cada hijo del
pueblo, que revive en su pensamiento los valores sencillos de
nuestra sociedad. Como dijo el poeta “de ellos también
aprendimos a asombrarnos de la naturaleza que nos rodea: los árboles,
las nubes, la luz, la tierra, los frutos de la tierra.”
En un instante de ensoñación, vi a mi abuelo Higinio de
profesión labrador, regresar a casa después de escuchar el toque
de la campana de la ermita de San Bonifacio, cargado con su azadón
al hombro. Caminaba muy despacio subiendo la cuesta que le conducía
a su casa. Allí la abuela Remedios, le esperaba sentada a la
puerta de la casa para comer, debajo de la habitación del cuadro de
la Virgen del Remedio que les acompañó, mientras ellos vivieron y
compartieron sus sentimientos con la vida que les toco vivir.
Seguro que el abuelo Higinio estará muy satisfecho de que su nombre
haya trascendido de su hijo, a su nieto y bisnieto como “Higinio
Llauraó”
Fue muy fuerte. Sí Teresa, que sin pensarlo, te encuentres
con tus ancestros, con esa parte de lo fuimos y también ahora
somos… y eso íntimamente, revive los recuerdos unidos en canción
inolvidable… y uno te lleva al otro…y así… mientras se vive.
Gracias Teresa. Gracias Labradores, gracias Petrer por tan deliciosas
fiestas de este año 2016.
—
Mención especial mereció el singular Boato árabe, tan especial
que determinó el concepto de lo que entendemos por boato en las
entradas. Este, muy inteligente y verdaderamente espectacular, nos
ofreció algo que era evidente, al centrarse en dignificar la
figura del Embajador, el cual debería de llevar una muestra de los
ejércitos árabes que le siguen y el dignamente representa.
Muy
didáctico y genial, amigo José Joaquín, Enhorabuena.







