Por: Pilar Contreras Moreno
La peculiaridad de su fachada, deja visiblemente al descubierto una refinada arquitectura, dicha casa mantiene enigmáticos secretos que prevalecen vigentes en el ritual dormido del tiempo.
El conjunto de su estructura desprende un especial embrujo que te atrapa y te enamora, la contemplo y puedo imaginar, delicadas gasas decorando sus salones, ramilletes de lilas frescas perfumando el aire de su estancia, violonchelos sonando con románticas partituras, bailes, fiestas, amores, pasiones, celos e intrigas. Destinos truncados bajo juncos del arroyo, fantasmas del pasado rozando lo imposible.
En dicho interior se alojan sonidos imperceptibles, un tránsito de misterios ronda su madrugada, un silbido de trenes y ferrocarriles bosteza en los andenes; un viaje sin retorno del que nunca se regresa.







