22.1 C
Petrel
jueves, 17, septiembre, 2026
spot_img
spot_img

Los Genuinos festeros de la Chusma  

Por: VICENTE POVEDA LÓPEZ

La primera vez que en este semanario local trate a la Chusma, fue en la edición nº 1262  (31.05.2019), y según la documentación aportada, decíamos que su constitución no era en el supuesto año de 1886, al menos, ya habían celebrado “140 anys dins de la Festa (1879-2019)”, en la información que acopiábamos de la prensa provincial, no se citaba a las comparsas, pero sí especificaba la comida tradicional que ofrecía la Chusma a los pobres, como a los vecinos y festeros que también eran invitados a la degustación:                                                     

-Reparto de ciento veinticinco bonos de pan para los pobres… Día 14. Nuevo reparto de ciento veinticinco bonos de pan y comida, de todos los pobres que toman parte en las comparsas….-.                                                                      

(El CONSTITUCIONAL nº 3616: 12.05.1880) 

En esta segunda ocasión, trataremos las décadas de 1940 a 1960, años de ingeniosos chusmeros. La Entrada Mora terminaba con una multitud de personajes montados en mulos y burros. Cubrían sus cuerpos con sabanas blancas, prendas que se las pasaban entre las piernas y cosido o anudado en los hombros. Lucían medias negras en las piernas y en la cabeza, con la cara tiznada de negro. Iban emperifollados a la grupa de los animales, cubriendo la cabeza con artilugios poco ortodoxos. La puesta en escena impresionaba por sí misma, guardaban la compostura con insinuante solemnidad. Resultaba difícil reconocer a personajes que solían ir a pie, como Justo Medina “el Campanero”, con su maltrecho atuendo de Rodela; a Francisco Pérez Maestre “Fainco”, metido en su papel estelar de abanderada; a Bonifacio Maestre Maestre “Fasio” representando la figura de la Cantinera o del Paje, acompañados por el tío Calillos, el tío Peluca y el Quinto. Otro de los casos impactantes, era la de José Poveda Aracil  “Barril”,  cuando el público lo veía venir, con el tradicional turbante de Moro Viejo, y luciendo un par de gafas oscuras, las llevaba torcidas, se cubría con una o dos chaquetas, y corbata desajustada, el público solía decirle:-Ja passa Barril-, acercándose, les contestaba: Els meus amics me diuen “Pepe” i tots els altres, me diuen “Don José”        

Y es que participaban a su antojo, recogiendo del público sonrisas poco decorosas, demostrando con su sencillez que eran  unos genuinos festeros. Una singular tropa dirigido a la grupa de una mula, por la carismática personalidad del entonces alcalde, Nicolás Andréu Maestre “Colau”. La  insistencia de “Colau” favoreció que en los difíciles años de la posguerra, la Chusma perdurase en la fiesta. En la entrada, los animales transportaban en los arguamells (aguaderos de esparto) recipientes con vino donde colgaban las avituallas: paelleras, sartenes, cacerolas y los ingredientes de la comida que finalizado el desfile ofrecían en la plaza del ayuntamiento. Tiempos de escasez, donde los forasteros y festeros solían degustar los gustosos arroces con tropezones. Pocos años después, excluyeron la curiosa manducatoria, que siempre fue bien recibida por los comensales, en particular, por los pobres que acudían a la fiesta. La Chusma se vigorizó con nueva savia, procedentes de los Estudiantes. 

En el recuerdo quedan registradas algunas peculiares historietas de estos entrañables chusmeros, que tanto les gustaba el “xatet”. Ante una pregunta que le hicieron a Bonifacio Maestre “Fasio”, afirmándole de que:-Un xatet de vi tènia que valdré mil pésetes-, La contestación de “Fasio” no se hizo de esperar:-D`acord, però el xato siga tan gran com la Bassa Perico-. Otra de las anécdotas protagonizadas, eran del tío Calillos, el tío Peluca, el Quinto y “Fasio”, cuando dentro de un carro tirado por una o dos mula se dirigían a una finca del paraje del “Racó Bell”, a comprar una “garrafa de vi”. De regreso al pueblo, entre “xato i xato”, sin apenas darse cuenta, se habían engullido los doce litros del recipiente. Al quedarse sin existencias del apetecible líquido, sin remilgos, acordaban por unanimidad, volver al día siguiente a los hermosos parajes de Petrer para:-Portar una nova garrafa del bonissim vi de la terra-             

También, el reparto del anuario humorístico del “The Boñ” se hacía después de pasar los Estudiantes, y como broche de oro de la comparsa. Los encargados de repartir la publicación con tono jocoso y desenfadado, en un principio fueron Vicente Bernabeu “Escopeta” y Justo Medina “el Campanero”. Los noticiarios estaban en el carruaje que transportaba un tonel conocido por el “Boñ”, donde contenía el apreciado vino de la cosecha. Además de ofrecer el periódico critico, degustaban y repartían jarras del sabrosón caldo al público y festeros, que solían acudir como moscas a la miel.       

Finalizamos este trabajo literario con dos ejemplares curiosidades: en la Asamblea General Extraordinaria de la comparsa de Estudiantes del 10 de mayo de 1980, acuerdan  reconocer a Justo Medina “el Campanero”, por su desinteresada labor en beneficio de la comparsa. Estuvieron barajando que detalle ofrecerle al homenajeado, y pensaron en un bonito pergamino, y la pregunta se hacía visible ¿I per a que vol “Justo” un pergamí?  Lo que aprobaron en la asamblea, resultó ser todo un acierto. Justo, con lágrimas en los ojos, recibía los cálidos aplausos de su comparsa, en reconocimiento a tan larga y disciplinaria misión estudiantil. Al homenajeado le entregaron una libreta de ahorro con diez mil pesetas, como una pequeña ayuda a su ancianidad.     

Y el célebre personaje de la segunda curiosidad fue Bonifacio Maestre “Fasio”, el 14 de mayo de 1990,  recogió una pequeña estatuilla de San Bonifacio, de manos de Vicente Rico, presidente de Caixapetrer, acompañado por Antonio Navarro, presidente de la Unión de Festejos, según fotografía que acompañamos. Un homenaje celebrado en el salón de actos de la Cooperativa Agrícola, donde diez varones más, llamados Bonifacio y una mujer llamada Bonifacia, también recibieron la distinción. Bonifacio “Fasio”, había nacido el 14 de mayo de 1928, y 62 años después, con una ceguera preocupante recibía emocionado el cumplido: una estatuilla de bronce de su santo predilecto, de él, como de su abuelo, que igualmente tuvo el nombre de Bonifacio.

Bonifacio “Fasio”, uno de los inolvidables personajes que salían en las filas de la Chusma, que como el resto de compañeros, se popularizaron a base de mimos, como por su afición al xatet o la palometa. Porque para “Fasio”, “Fainco”, Justo, el tío Calillos, el tío Peluca, el Quinto o Pepe “Barril”, el Whisky, el Gin-Tonic o los cubalibres, tiene un sabor muy extraño. Por lo tanto, con la clásica estructura del “Soneto al vino”, del argentino Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, Suiza, 1986), y con la redundancia correspondiente, brindar para concluir este trabajo literario que dedicamos  a los genuinos festeros que supieron de las verdades del vino, como de la esencia de la propia Chusma:-Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia como si esta ya fuera ceniza en la memoria-.  

otras noticias

siguenos en

7,754FansMe gusta
2,771SeguidoresSeguir
1,047SeguidoresSeguir
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img

LO MÁS LEIDO