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Petrel
viernes, 18, septiembre, 2026

Suárez

Suárez

Las declaraciones recientes de los representantes electos han dado para llenar muchas páginas y aún más tertulias. Los argumentos han sido, en general, mediocres y difícilmente conseguían ocultar los intereses ocultos de quienes los esgrimían.

De entre esos argumentos ha habido uno recurrente que merece, cuanto menos, alguna matización. Es el que defiende el espíritu de sacrificio de todos y cada uno de los protagonistas de lo que se ha dado en llamar Transición. No hubo sacrificio por parte de todos. Es radicalmente falso.

De cómo quedaron y en qué posición todos y cada uno de los participantes en aquel proceso podemos sacar la conclusión de quienes fueron los que realizaron los mayores, si no los únicos sacrificios. No obstante, discutiremos este tema en otro momento. Lo que ha llamado mi atención ha sido la comparación de aquella realidad con esta.

Vivíamos una dictadura, aunque ahora le llaman el régimen anterior, que tiene pocos puntos en común con la actualidad si descontamos los ministros que espían a los rivales políticos.
Los paises europeos presionaban económicamente y políticamente al fascismo español, al que negaban participación en casi todos los foros internacionales. n La corrupción y el robo descarado de los miembros del poder apenas tenia contestación. Ahora hay quien les manda ánimos, pero se denuncia más.

Los sindicatos podían paralizar el pais. Hoy son las políticas gubernamentales y las ministras del ramo quienes lo están consiguiendo.

En aquellas fechas se buscaba una amnistía general al franquismo y una Ley de Punto Final. Hoy apenas se pretende salvar alguna senadora y algún exministro. De cualquier manera, si alguien considera que la situación actual se asemeja. Si piensa que estamos en una época nefasta de nuestra historia y tenemos que sacrificarnos, como entonces, para que, como entonces, sigan mandando los mismos, está en su derecho.

Será curioso releer las declaraciones de los admirados “sacrificados” de entonces sobre quien fue el presidente y cabeza visible de las maniobras referidas. Aprovecho que también nuestra corporación le rinde homenaje para dedicarle unas lineas.
Gloria al caido.
Honremos su memoria
si más que a él llena de gloria
a quienes le han vencido.

Escribamos la historia
en un nuevo sentido, guardando en el olvido
lo gris, lo oscuro… y con euforia

digna del Movimiento
erijamos, al fin, un monumento
al prócer paisano de la Santa,


gracias al Photoshop amigo del enano
mental y, para algunos, campechano.
Parece que el papel todo lo aguanta.

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