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jueves, 17, septiembre, 2026

Mi madre

Mi madre

Mi madre, Carmen Navarro Quiles, nos dejó un viernes a mediodía, a los 75 años de edad, después de haber luchado durante un año y medio contra un cáncer devastador. Se fue serena, y valiente hasta el final, rodeada de sus hijos y sus nietas.

La recordaremos siempre por su simpatía, su vitalidad, su carácter jovial y su apertura mental –¡cuántos estudiantes de AFSE o de Erasmus pueden dar fe de ello!—, su fuerte personalidad y, sobre todo, su coraje, su valentía: mi madre ha sido, sin duda, la persona más valiente de mi familia. A pesar de que sabíamos que su enfermedad no tenía remedio, no nos acabamos de creer que ya no la tengamos entre nosotros, y estamos muy tristes.

Sin duda, la charemos mucho en falta. Pero al mismo tiempo nos sentimos orgullosos de ella –y agradecidos, por supuesto— por todas las numerosas muestras de condolencia y de afecto que nos habéis dado estos días –y que, no es un decir, nos han ayudado mucho a aliviar el dolor—, porque nos han hecho ser realmente conscientes de cuánta gente la ha querido, apreciado y admirado a lo largo de su vida.

Su última voluntad: ser incinerada y que sus cenizas sean esparcidas en el mar Mediterráneo que baña Menorca, la isla donde ella y sus hermanos tan felices fueron durante su infancia y adolescencia en Mahón. ¡Adiós, mamá, buen viaje! ¡Gracias por todo!


T´he llogat mare
la lluna d’estos dies
per a que la llum
amare el teu cos
en les tenebres.


El cos maleït sap el que fa,
a desgrat de l´últim combat
Fins ben prompte mare

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