Puesto antiaéreo del Altico
Esta semana, el Museo Dámaso Navarro ha decidido dedicar la
sección al puesto antiaéreo del Altico de la época de la Guerra
Civil.
Un lugar recuperado e incluido en el catálogo del patrimonio
municipal desde el año 2004. El Ayuntamiento de Petrer promovió en
el año 2006 la mejora y adecuación de varias zonas ajardinadas del
centro histórico. Una de ellas era la conocida como el Altico, de la
que se tiene constancia de su ocupación a partir del siglo XVII, con
talleres alfareros hasta mediados del siglo XX y con la instalación
de viviendas a partir de finales del siglo XIX.
También fue conocida
en el siglo XVII como “Alt de la forca o del penjat”, aludiendo
que este sería un lugar de ajusticiamiento (Rico Navarro, 2002, 75).
En esta zona, a espaldas del inmueble de la calle Altico, 20, se
tenía conocimiento de la existencia de los restos de un puesto
antiaéreo de la Guerra Civil (1936-1939), y hasta ese momento estaba
colmatado de basura y restos de obras de los vecinos de la zona.
Su
importancia patrimonial motivó que en el año 2004, el Pleno del
Ayuntamiento, lo incluyera en el catálogo de patrimonio municipal.
La instalación de este puesto para controlar los vuelos de la
aviación enemiga -y sus bombardeos- así como las vías de
comunicación terrestres, nos indica la preocupación por proteger a
la población como a la industria que se desarrollaba en estos años.
Las labores de limpieza, retirada del sedimento desprendido de la
colina y del desescombro de los restos de basuras que rodeaban y
rellenaban esta construcción, permitió conocer en qué estado de
conservación estaba, comprobándose que la sala, de unos 6 m2,
excavada en la roca e identificada como un polvorín, conservaba sus
dimensiones originales – no así dos pilares macizos para proteger la
munición de posibles explosiones y que fueron reconstruidos- así
como la escalera estrecha de acceso de la sala a la posición del
cañón antiaéreo, formada por una pequeña estancia circular y
descubierta.
Actualmente todavía se pueden observar los remaches y
marcas en donde se anclaba el arma. Siguiendo las indicaciones del
experto en histórica aeronáutica de la Guerra Civil, Juan Arráez,
el cañón que pudo situarse en El Altico podría ser un cañón
automático modelo Oerlikon de 20mm de fabricación checa. Este
elemento del patrimonio petrerense puede ser visitado concertando
previamente la cita en el Museo Dámaso Navarro. También es uno de
los monumentos incluidos desde hace unos años en las jornadas de
puertas abiertas del patrimonio petrerense que se realizan en
septiembre.
Para saber más:
Encontraréis más información en el artículo
“La defensa de Petrer durante la Guerra Civil” realizado por
Fernando E. Tendero Fernández para el número 17 de la Revista el
Vinalopó del año 2014. Y también disponible online en el blog del
museo, en el apartado de artículos y publicaciones.