La risa es un bien escaso
La sonrisa extiende la mano. Pensamos que no es una casualidad que
en el adjetivo “risueño” oscile la palabra “sueño”. Quizá
seamos unos soñadores que ríen. Aunque la risa cuando contagia
franquea el camino y logra que nos aproximemos los unos con los
otros.
Quien estalla de alegría nos hace un favor, ya que provoca un
gesto que da paso a un extraordinario estado de ánimo. La sonrisa
con franqueza extiende la mano, y se suele responder con agrado. De
ahí la importancia de quien sonríe y de quien hace reír, porque es
difícil reír si no se está feliz. El humor sincero es
hospitalario, un cálido abrazo frente a la sombra que se cierne
sobre cada cual.
Una expresión que no debe ser un refugio, es el
revolucionario acto ante la máscara de los tiranos. Porque el
sinónimo de tirano es el miedo y de oscuras convicciones. Son
tiranos el dolor y la amenaza del verdugo, y en particular, tiranos
somos nosotros contra nosotros mismos.
El arte de la risa. Tal vez, por esa circunstancia, en ocasiones,
decimos que el sentido de humor desarma, porque es la paz y
particularmente la sana risa, lo contrario al conflicto bélico. El
arte de la carcajada actúa a corta y larga distancia, es contagiosa,
y como hemos dicho, es revolucionaria. Se puede llorar de risa, pero
no reír de pena. Cuando alguien sonríe tendemos a imitarla y de esa
manera se desencadena una bendición humana.
Es la llave de la magia,
un mecanismo privilegiado de heroísmo, por esa razón deseamos
concluir esta modesta aportación literaria con alguna que otra
humorada que nos conceda una sonrisa cantarina:
-El gracioso de turno prepara la ocurrencia “No es lo mismo
decir Santiago de Compostela, que Compóntelas como puedas Santiago”.
Otro avispado aporta afinidad festera “No es lo mateix eixir de
negre, que vorese negre per eixir”. La ocurrencia entusiasma el
ambiente “No es lo mateix vore una pilota negra, que una negra en
pilotes”. Y el cachondo mental despunta “No es lo mismo decir
lechugas de parcela, que las pechugas de Marcela”.
Voltaire, Chesterton, de la Serna o Bergsor requirieron el humor
para vivir. Y por supuesto, agradecer la mirada inspiradora de
Avelino.
Un escritor polémico, con prosa forjada de caricatura y de
mascarada, galardonado con los Premios Sant Jordi de les Lletres
(1986); Príncipe de Asturias de las Letras (1987); Nobel de
Literatura (1989) o Miguel de Cervantes (1995), el célebre Camilo
José Cela Trulock (1916-2002), que este año coincide con el
centenario de su nacimiento (1916-2016), expresó “No es lo mismo
estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido
que estar jodiendo”-.