La mejor ópera del mundo, sin salir de casa
La clausura del festival de guitarra de Petrer de 2016 se
cumplimentó con la representación de una ópera. Loable, sin duda,
tanto la iniciativa de poner en pie dicha obra, además un título de
los olvidados, y por ende desconocido, como el esfuerzo realizado por
todos quienes trabajaron en su recuperación, organizadores,
cantantes, músicos, escenógrafos, etc.
Por si alguien se pregunta
qué pintaba una ópera en un festival de guitarra, decirle que su
autor, Fernando Sor, destacó como compositor y estudioso de este
instrumento y que sus obras son muy habituales en las actuaciones de
todo guitarrista que se precie, tanto español como de cualquier otra
nacionalidad. Igualmente se programan con bastante frecuencia en
Radio Clásica de Radio Nacional de España. Sin entrar a comentar la
representación en sí, para mí el mayor mérito fue ponerla en pie.
El público local no respondió en la medida que el proyecto,
entiendo, merecía.
Algo que, por otra parte, no me soprendió.
Desconozco la asistencia registrada en el patio de butacas, pues yo
estaba en el anfiteatro, como tengo por costumbre. Excepto la primera
fila reservada para miembros de la organización del festival de
guitarra, habríamos unas 24/20 personas más. En el descanso una de
ellas me comentó parecerle una lástima que espectáculo tan digno
tuviese una respuesta tan fría. Cierto, pero peor ocurre con las
representaciones de ópera que en los Cines Yelmo se ofrecen, desde
el Metropolitan de Nueva York, en riguroso directo.
Representaciones
de nivel máximo en todos sus aspectos y a las que de aquí, de casa,
solemos asistir unas diez o doce personas, veinte el día que más.
En alguna ocasión, cuando se ofrecen títulos populares, (populares
por su nombre solamente, por contar con un aria o pasaje coral muy
conocido, pero no así la obra íntegra) la asistencia es mayor.
Todos salen encantados del espectáculo presenciado. Sin embargo, no
suelen repetir. Este hecho se producirá el próximo 7 de enero, al
emitirse Nabucco, ópera cuyo título resultaría desconocido para la
gran mayoría, de no ser por su coro de hebreos, una de las páginas
mas populares del repertorio coral. Sólo por ello acudirá algo más
de público del habitual. Y en verdad lo agradecerán.
Afortunadamente, cada sesión suele contar con un número, más o
menos fijo, de entusiastas venidos de otras poblaciones, gracias a lo
cual la gerencia de los cines sigue programando óperas desde Nueva
York, cada temporada. Han llegado a venir aficionados desde Albacete
capital, antes de que llegase la ópera a los cines de allí. Y digo
afortunadamente, porque de no ser así la regencia de los cines
hubiera suprimido las emisiones de ópera en los de Petrer. Esta
iniciativa se puso en marcha en 2007, ofreciéndose emisiones en
directo en días laborables, desde diferentes teatros: Scala de
Milán, Covent Garden de Londres, Liceo de Barcelona, Real de Madrid,
Mássimo de Palermo, etc.
Los cines del Centro Comercial El moro
también programaron ópera durante varias temporadas, sin llegar a
concretar una programación estable, como sí ha ocurrido en los
Yelmo. Fue en la temporada 2010-2011 cuando comenzaron a emitirse
representaciones en directo desde el Metropolitan de Nueva York. Las
emisiones son siempre sábado a las 7 de la tarde, aprovechando que
este día de la semana el Metropolitan programa dos representaciones
de ópera. Una a las 13 horas, horario de Nueva York, que es la que
se envía a cines de todo el mundo, pues llega a 70 paises.
De las
diez óperas programadas para la temporada actual ya se han ofrecido
tres. El año 2017, como queda dicho, se inicia con Nabucco, de
Verdi, el sábado 7 de enero, con la actuación estelar de Plácido
Domingo, quien a punto de cumplir 76 años sigue al pie del cañón,
ahora como barítono y/o director musical.
La función del sábado 11
de marzo, sin lugar a dudas, agotará las localidades y es posible
que se habilite una segunda sala, pues se representa La traviata. No
deja de ser un lujazo que aquí, sin salir de casa como quien dice,
tengamos la mejor ópera del mundo.
Y sin querer la cosa, Petrer ha
sido escenario, mejor dicho pantalla, de mas de 80 representaciones
de nivel máximo. Ah, a la persona que me comentó lo de la lástima
que daba ver el anfiteatro del Cervantes con tantas butacas vacías,
el día de la ópera de Fernando Sor, todavía no la he visto en las
del cine. Él, como otros muchos que les gusta y saben valorarlo, se
lo pierden.