Jorge Fernández Díaz
Un ministro sin vergüenza podemos leer en algún diario.Un
ministro con antecedentes en otro y en alguno se dan pistas de porqué
se han silenciado o archivado las grabaciones, primero de su
compañera Sánchez-Camacho, donde se hablaba, al parecer de malos
tratos por su parte y, después, en su despacho urdiendo campañas de
desprestigio contra sus rivales políticos.
Con respecto a estas
últimas grabaciones, su socio conspirador, Daniel de Alfonso afirma
que no se investigarán para que no salgan a la luz otras que
comprometerían a ya sabemos quien. Aficionado a la concesión de
medallas más que al razonamiento lógico ha concedido el título de
comisario honorífico a su amigo, el “periodista” Francisco
Marhuenda.
Un par de vírgenes (de los altares) también han recibido
medallas y la del Pilar la tiene en trámites. Supernumerario del
Opus tiene a un ángel –Marcelo, para los amigos – que le realiza
las funciones de gorrilla. Enemigo a ultranza de la igualdad de
oportunidades se dedicó a colocar familiares cuando fue necesario.
Así, buscó empleo a dos hermanas, un hermano, tres cuñadas, a su
esposa y a una prima de ésta. Completa su currículo, como no podía
ser menos, su cargo de sobrecogedor. Todos los sobres que le llegaron
fueron aceptados sin ningún reparo. No he podido evitar dedicarle
unas lineas.
El nuevo presidente ¿o es el capo?
promete dialogar y hacer las paces
pero viene corriendo a todo trapo
a buscar acomodo a sus secuaces.
Primero le tocó al de la gestapo;
Grabados sus excesos lenguaraces
más que rana les ha salido un sapo,
gran incapaz entre los incapaces.
Le quisieron mandar al Vaticano
y allí manifestaron que, sin dudas,
ya tenían bastante con un Judas.
Y aquí se lo ha quedado don Mariano
esperando paciente que algún día
el CNI necesite de otro espía.