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domingo, 20, septiembre, 2026

Jorge Fernández Díaz

Jorge Fernández Díaz

Un ministro sin vergüenza podemos leer en algún diario.Un ministro con antecedentes en otro y en alguno se dan pistas de porqué se han silenciado o archivado las grabaciones, primero de su compañera Sánchez-Camacho, donde se hablaba, al parecer de malos tratos por su parte y, después, en su despacho urdiendo campañas de desprestigio contra sus rivales políticos.

Con respecto a estas últimas grabaciones, su socio conspirador, Daniel de Alfonso afirma que no se investigarán para que no salgan a la luz otras que comprometerían a ya sabemos quien. Aficionado a la concesión de medallas más que al razonamiento lógico ha concedido el título de comisario honorífico a su amigo, el “periodista” Francisco Marhuenda.

Un par de vírgenes (de los altares) también han recibido medallas y la del Pilar la tiene en trámites. Supernumerario del Opus tiene a un ángel –Marcelo, para los amigos – que le realiza las funciones de gorrilla. Enemigo a ultranza de la igualdad de oportunidades se dedicó a colocar familiares cuando fue necesario.

Así, buscó empleo a dos hermanas, un hermano, tres cuñadas, a su esposa y a una prima de ésta. Completa su currículo, como no podía ser menos, su cargo de sobrecogedor. Todos los sobres que le llegaron fueron aceptados sin ningún reparo. No he podido evitar dedicarle unas lineas.


El nuevo presidente ¿o es el capo?
promete dialogar y hacer las paces
pero viene corriendo a todo trapo
a buscar acomodo a sus secuaces.

Primero le tocó al de la gestapo;
Grabados sus excesos lenguaraces
más que rana les ha salido un sapo,
gran incapaz entre los incapaces.

Le quisieron mandar al Vaticano
y allí manifestaron que, sin dudas,
ya tenían bastante con un Judas.

Y aquí se lo ha quedado don Mariano
esperando paciente que algún día
el CNI necesite de otro espía.

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