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viernes, 18, septiembre, 2026

Carta de uno de Almería

Carta de uno de Almería

Ausente de mi patria chica, me dirijo a este pueblo de Petrer y le quiero dedicar estas letras con cariño pues es mi pueblo natal y con el paso de los años no te puedo olvidar. Por etapas de la vida que no se pueden citar yo, como muchos de Almería, allá por el año 1957, nos tuvimos que ausentar de este pueblo tan hermoso del que siempre estuve celoso por no poder disfrutar de sus calles, de sus gentes, de ese bonito ambiente que se hace ahí tan familiar.

Con el paso del tiempo acuso más mis sentimientos de esta bella ciudad. Qué satisfacción más grande siento cuando voy a esta ciudad y al pasar por esas calles, en las que en mi infancia pude jugar, sin darme cuenta me embarga la alegría y un buen estar que se me abren los pulmones y hasta respiro mejor. En algunas ocasiones, ya lo he comentado, digo que hay veces que de la emoción se me alarma el corazón y empieza con sus latidos.

Es posible que al hacerme mayor me voy haciendo más frágil o es que a este pueblo le tengo mucho amor. Con mi gran melancolía cuánto te he posdido añorar, ¡ay! Almería de mis amores, para que más comentar. Con toda la sencillez que me envuelve en este escrito sin ser la primera vez que a Petrer me dirijo, no podía pasar por alto la virgen del Remedio, nuestra patrona de Petrer, que con gran fervor veneramos y creo que no queda ausente en la mente de ningún petrolanco y aparece en nuestras plegarias por muy lejos que nos encontremos.

Con todo el talante nuestro, que sabemos pasear, les quiero dar las gracias y también agradecer a los petrolancos, este pueblo tan sano que lo han sabido florecer. Sigan dándose la mano para poder fomentar esa industria zapatera que tanto trabajo nos dio a los que vinimos de fuera. Me siento congratulado al decir mi verdad y poder continuar diciendo Viva San Boniofacio y Viva Petrer, con mucha dignidad. Felicidades y hasta siempre.

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