Taller de recreación de una actividad arqueológica
El Museo Arqueológico Dámaso Navarro nos acerca esta semana a un
taller de recreación relacionado con una excavacación arqueológica,
una actividad que, debido a su complejidad, es de las pocas que no se
ofertan al público en general.
Como ya se ha explicado en esta sección en números anteriores,
una de las funciones del Museo Dámaso Navarro, además de conservar
el patrimonio, es el de difundir y acercar el contenido del mismo al
público, tal y como marca la Ley de Patrimonio Histórico Español
(16/1985) y la Ley de Patrimonio Cultural de la Generalitat
Valenciana (4/1998).
Por ello, esta semana se ha elegido una de las
actividades más ilustrativas del trabajo de los profesionales de la
arqueología que llevan a cabo en el Museo: El taller de recreación
de una excavación arqueológica. Este taller no es incluido en los
talleres municipales que anualmente oferta el Ayuntamiento a los
centros escolares debido a la complejidad de organización y recursos
que conlleva, tanto de personal como de material de excavación, pero
sí que se realizan en fechas señaladas como la Semana Cultural del
IES Paco Mollá de los cursos 2015/16 y 2017/18.
La recreación de la excavación arqueológica y otras labores
realizadas por los técnicos de patrimonio -como son la toma de datos
topográficos y el dibujo arqueológico-, se han planificado para el
alumnado de 4º curso de la ESO y 1º de bachillerato de Humanidades,
ya que la especialización de nuestra disciplina se desarrolla desde
el grado de Historia. En primer lugar, se prepara un área de
excavación donde se planifican las catas o sondeos arqueológicos:
En 2015 estaban dedicados a un enterramiento romano (con esqueleto y
ajuar romano), una zona de producción cerealícola (con molino y
cuencos), y una hoguera prehistórica (con restos de cenizas,
cerámicas y huesos de los animales consumidos).
Y en 2017 se preparó
otra hoguera prehistórica y un área de cementerio con un
enterramiento ibérico (urna con el difunto incinerado) y otro romano
(del que solo quedaba el cráneo).
Tras realizar las actividades propias del trabajo de campo
(excavación, toma de datos, fotografías, etc.), se pasa al dibujo
arqueológico de diversas piezas (bifaz de piedra, idolillo, cuenco
metálico, arpón de hueso) empleando las herramientas técnicas
adecuadas.
Por último, se realizan labores de topografía tomando
cotas con el nivel y la mira para poder situar los hallazgos en su
posición correcta. Con esta actividad se consiguió acercar nuestra
profesión a los estudiantes y, quizás, algunos de ellos opten por
estudiar historia y arqueología en su inminente paso a la
universidad.