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sábado, 19, septiembre, 2026

Taller de recreación de una actividad arqueológica

Taller de recreación de una actividad arqueológica

El Museo Arqueológico Dámaso Navarro nos acerca esta semana a un taller de recreación relacionado con una excavacación arqueológica, una actividad que, debido a su complejidad, es de las pocas que no se ofertan al público en general.

Como ya se ha explicado en esta sección en números anteriores, una de las funciones del Museo Dámaso Navarro, además de conservar el patrimonio, es el de difundir y acercar el contenido del mismo al público, tal y como marca la Ley de Patrimonio Histórico Español (16/1985) y la Ley de Patrimonio Cultural de la Generalitat Valenciana (4/1998).

Por ello, esta semana se ha elegido una de las actividades más ilustrativas del trabajo de los profesionales de la arqueología que llevan a cabo en el Museo: El taller de recreación de una excavación arqueológica. Este taller no es incluido en los talleres municipales que anualmente oferta el Ayuntamiento a los centros escolares debido a la complejidad de organización y recursos que conlleva, tanto de personal como de material de excavación, pero sí que se realizan en fechas señaladas como la Semana Cultural del IES Paco Mollá de los cursos 2015/16 y 2017/18.

La recreación de la excavación arqueológica y otras labores realizadas por los técnicos de patrimonio -como son la toma de datos topográficos y el dibujo arqueológico-, se han planificado para el alumnado de 4º curso de la ESO y 1º de bachillerato de Humanidades, ya que la especialización de nuestra disciplina se desarrolla desde el grado de Historia. En primer lugar, se prepara un área de excavación donde se planifican las catas o sondeos arqueológicos:

En 2015 estaban dedicados a un enterramiento romano (con esqueleto y ajuar romano), una zona de producción cerealícola (con molino y cuencos), y una hoguera prehistórica (con restos de cenizas, cerámicas y huesos de los animales consumidos).

Y en 2017 se preparó otra hoguera prehistórica y un área de cementerio con un enterramiento ibérico (urna con el difunto incinerado) y otro romano (del que solo quedaba el cráneo). Tras realizar las actividades propias del trabajo de campo (excavación, toma de datos, fotografías, etc.), se pasa al dibujo arqueológico de diversas piezas (bifaz de piedra, idolillo, cuenco metálico, arpón de hueso) empleando las herramientas técnicas adecuadas.

Por último, se realizan labores de topografía tomando cotas con el nivel y la mira para poder situar los hallazgos en su posición correcta. Con esta actividad se consiguió acercar nuestra profesión a los estudiantes y, quizás, algunos de ellos opten por estudiar historia y arqueología en su inminente paso a la universidad.

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