Los viejos adagios de Aristóteles
Aristóteles fue un filósofo y científico griego y, junto a
otros, fue aclamado ejemplo del conocimiento Universal. De sus
enseñanzas filosóficas tomamos unos Adagios, después de más de
dos mil quinientos años de su repercusión en nuestra cultura, donde
el impacto es abismal con las políticas económicas y educativas sin
alma, que tanto daño está haciendo a la parte más débil de la
sociedad, cuando el filósofo nos dice: “la educación debería de
ser, necesariamente, una e idéntica para todos” o aquel otro más
incisivo y doloroso que en otro momento sentencia: “Condicionar
toda la vida humana a la economía es de almas miserables”.
Ante este panorama tan injusto y también con respecto a la
gravedad de los injustos hechos que se repiten en la actualidad, el
filósofo también sentenció: ”no basta decir solamente la verdad,
más conviene mostrar la causa de la falsedad.” Principio capital
en que alivio el dolor del ser humano sentenciando que, “la
esperanza, como el sueño del hombre despierto”. También existen
sentencias que nos hacen dudar como la definición de Pérez Galdos,
cuando estima que “la historia camina hacia la perfección”
Si bien hemos aprendido en estos últimos años de que ”La
corrupción mental es peor que la económica” habrá que admitir
que es verdad que entre muchas de las nuevas enfermedades está la
corrupción ya que es investigada por la ciencia médica. Ejemplo de
ello sucede en Francia con el estudio del cerebro humano. El profesor
Pierre Lascomumes, sociólogo, jurista francés y criminólogo,
sentencia: “La corrupción como una verdadera enfermedad mental
crónica que anida en el cerebro, acaba siendo real, mientras la
optogenética no la detecte a tiempo y libre a la sociedad de su
peligro.”
Mientras los científicos franceses materializan esta
investigación habrá que admitir que, a pesar de la corta distancia
entre Francia y España, lo lejos que estamos aquí de hacerle frente
al problema social, donde la justicia no obliga a devolver lo robado
y, además, se permite alardear de que se está en la política para
hacerse rico como descaradamente estamos viendo cada día. Sorprende
también que exista el aforamiento que libre a los corruptos de ser
juzgados como a todos los demás mortales, algo inexistente en los
países más serios del mundo occidental.
La mayoría de los españoles de clase media, nunca hubiésemos
imaginado que miles de millones de dinero negro producido en España
estuviesen en cuentas secretas en los paraísos fiscales y que en una
lista de vergüenza habría ocultos nombres de grandes
personalidades del comercio y las finanzas, además de representantes
mandatarios venerados por la alta sociedad y la historia.
Mientras esto ocurre en los cuidados paraísos fiscales, vemos,
para su vergüenza, cómo millones de hijos del pueblo pasan hambre y
carecen de las mínimas condiciones de vida y la miseria campea por
todos los rincones de nuestra querida España.
Vivimos un tiempo de
historia que nadie, en su sano juicio, jamás hubiese imaginado.
Mientras las ciencias y las tecnologías nos asombran y nos
orgullecen con sus resultados milagrosos para mejorar la vida del ser
humano, por otra parte, se condena a millones de pobres a vivir en
los miserables infiernos de la inhumanidad y la esclavitud, además
de instaurar políticas económicas de “Interés General” que
merman los servicios de la sanidad y la educación y vacían la caja
de las Pensiones que millones de trabajadores con su esfuerzo y sudor
dejándose la piel crearon para engrandecer el futuro de nuestro
pueblo y sus hijos.
Pero lo más duro, lo más triste, es que sólo se vive una vez…
y las banderas que proclaman la libertad, la igualdad y la
fraternidad, están cada vez más lejos de ser onduladas, después de
tantos siglos de guerras y muertes inocentes en este único mundo…
en esta única vida.