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jueves, 17, septiembre, 2026

Los viejos adagios de Aristóteles

Los viejos adagios de Aristóteles

Aristóteles fue un filósofo y científico griego y, junto a otros, fue aclamado ejemplo del conocimiento Universal. De sus enseñanzas filosóficas tomamos unos Adagios, después de más de dos mil quinientos años de su repercusión en nuestra cultura, donde el impacto es abismal con las políticas económicas y educativas sin alma, que tanto daño está haciendo a la parte más débil de la sociedad, cuando el filósofo nos dice: “la educación debería de ser, necesariamente, una e idéntica para todos” o aquel otro más incisivo y doloroso que en otro momento sentencia: “Condicionar toda la vida humana a la economía es de almas miserables”.

Ante este panorama tan injusto y también con respecto a la gravedad de los injustos hechos que se repiten en la actualidad, el filósofo también sentenció: ”no basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad.” Principio capital en que alivio el dolor del ser humano sentenciando que, “la esperanza, como el sueño del hombre despierto”. También existen sentencias que nos hacen dudar como la definición de Pérez Galdos, cuando estima que “la historia camina hacia la perfección”

Si bien hemos aprendido en estos últimos años de que ”La corrupción mental es peor que la económica” habrá que admitir que es verdad que entre muchas de las nuevas enfermedades está la corrupción ya que es investigada por la ciencia médica. Ejemplo de ello sucede en Francia con el estudio del cerebro humano. El profesor Pierre Lascomumes, sociólogo, jurista francés y criminólogo, sentencia: “La corrupción como una verdadera enfermedad mental crónica que anida en el cerebro, acaba siendo real, mientras la optogenética no la detecte a tiempo y libre a la sociedad de su peligro.”

Mientras los científicos franceses materializan esta investigación habrá que admitir que, a pesar de la corta distancia entre Francia y España, lo lejos que estamos aquí de hacerle frente al problema social, donde la justicia no obliga a devolver lo robado y, además, se permite alardear de que se está en la política para hacerse rico como descaradamente estamos viendo cada día. Sorprende también que exista el aforamiento que libre a los corruptos de ser juzgados como a todos los demás mortales, algo inexistente en los países más serios del mundo occidental.

La mayoría de los españoles de clase media, nunca hubiésemos imaginado que miles de millones de dinero negro producido en España estuviesen en cuentas secretas en los paraísos fiscales y que en una lista de vergüenza habría ocultos nombres de grandes personalidades del comercio y las finanzas, además de representantes mandatarios venerados por la alta sociedad y la historia. Mientras esto ocurre en los cuidados paraísos fiscales, vemos, para su vergüenza, cómo millones de hijos del pueblo pasan hambre y carecen de las mínimas condiciones de vida y la miseria campea por todos los rincones de nuestra querida España.

Vivimos un tiempo de historia que nadie, en su sano juicio, jamás hubiese imaginado. Mientras las ciencias y las tecnologías nos asombran y nos orgullecen con sus resultados milagrosos para mejorar la vida del ser humano, por otra parte, se condena a millones de pobres a vivir en los miserables infiernos de la inhumanidad y la esclavitud, además de instaurar políticas económicas de “Interés General” que merman los servicios de la sanidad y la educación y vacían la caja de las Pensiones que millones de trabajadores con su esfuerzo y sudor dejándose la piel crearon para engrandecer el futuro de nuestro pueblo y sus hijos.

Pero lo más duro, lo más triste, es que sólo se vive una vez… y las banderas que proclaman la libertad, la igualdad y la fraternidad, están cada vez más lejos de ser onduladas, después de tantos siglos de guerras y muertes inocentes en este único mundo… en esta única vida.

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