A Tino Cabedo
Nuestros primeros paso juveniles
coincidían en todas direcciones;
deporte, serenatas, reuniones
de “guateques” en edades febriles.
Han pasado no sé cuántos abriles;
nuestro otoño concede situaciones
y afloran escondidas aficiones
que intentan reflejar nuevos perfiles.
Es un tiempo de poderse divertir,
y tanto a mí me entretiene el escribir
como a Tino le apasiona el musicar.
A la fiesta le ha ofrecido esa pasión;
a mis versos también presta su atención.
Motivo de agradecer y celebrar.