17.8 C
Petrel
domingo, 20, septiembre, 2026
spot_img
spot_img

El secreto del éxito

El secreto del éxito

Desde que ando dedicándome más seriamente a esto de la escritura, he tenido ocasión de estar en contacto con jóvenes escritores de nuestro país y de latinoamérica, algunos apenas adolescentes. Puedo afirmar que el amor por las letras y por los libros no está en retroceso, en absoluto, que los ebooks no van a hacer desaparecer al papel y que las descargas ilegales por internet no merman para nada la vocación artística. Pero también he podido darme cuenta de algo que me resulta un tanto preocupante. No sé si es algo nuevo, si es una tendencia actual o algo que siempre estuvo ahí, pero sin duda es hoy más notorio gracias a las nuevas tecnologías.


La cuestión es esta: algunos jóvenes quieren triunfar de inmediato. En el mundo de las letras, quieren escribir una gran saga épica como Canción de Hielo y Fuego a la primera. Quieren que su primera novela sea el nuevo Harry Potter. Quieren pasar de no haber escrito nada nunca a vender millones de copias con su primera obra. Quieren el éxito más absoluto con el mínimo esfuerzo.


No hay nada de malo en tener sueños e ilusiones. Son, incluso me atrevo a decir, imprescindibles en toda actividad artística. Pero, quién sabe si por influencia de otros medios y otros géneros donde se convierte a jóvenes en estrellas de la noche a la mañana, hay gente que parece estar olvidando lo que es el trabajo duro. Conceptos como constancia y esfuerzo parecen desvanecerse de la conciencia y la capacidad de aprender, mejorar y crecer desaparecen sustituidas por el mero talento innato, el «yo lo valgo», el «¿y por qué no yo?». Veamos con algo más de atención los dos ejemplos mencionados antes. George R.R. Martin, autor de la famosa saga Canción de Hielo y Fuego, que ha inspirado la aún más popular serie de televisión Juego de Tronos, publicó su primera novela a los 29 años, después de seis años publicando historias cortas, pero el primer libro de la conocida saga no llegaría hasta diecinueve años después. Graduado en Periodismo, Martin fue profesor de Inglés, director de torneos de ajedrez, editor y guionista para televisión. Tuvo una larga trayectoria antes de convertirse en el prestigioso autor que es hoy en día, y no es que la suerte le esquivase durante todo ese tiempo; es gracias a todo ese proceso, a la experiencia, que sus actuales novelas tienen calidad y son capaces de atraer a tanto público.


En cuanto a J.K. Rowling, la autora de Harry Potter, es ya conocida la historia de que vivía de ayudas sociales y escribía en cafeterías porque no podía pagar la calefacción en casa cuando dio el salto a la fama, pero no es tan conocido que escribió el primer volumen, Harry Potter y la Piedra filosofal entre 1990 y 1995, mientras trabajaba, superaba la muerte de su madre, una mudanza a Portugal, una boda, el nacimiento de su hija, un divorcio y el regreso a Reino Unido. Rowling, además, escribía desde muy pequeña, estudio Francés y tuvo diversos empleos antes de tener que recurrir a ayudas sociales. La primera novela de Harry Potter fue rechazada por doce editoriales antes de ser publicada, con muy poca confianza, por Bloomsbury. Toda su experiencia vital, los buenos y malos momentos, y su tenacidad durante estos últimos, creo que forjaron su talento como escritora mucho más que una visita de las musas.


Tampoco quiero negar con esto la influencia del azar, que en mi opinión es innegable. Conocemos historias como éstas porque han triunfado, pero cuántos escritores (autores, en general) habrá con talento, que se han esforzado durante toda su vida y no han logrado llegar a ningún sitio, simplemente porque no han tenido la fortuna de conocer al agente adecuado, o presentaron su obra en el momento equivocado, o alguien se les adelantó con una idea similar. La suerte, desgraciadamente, también es un factor importante y totalmente fuera de nuestro control, pero no es lo que me preocupa. Lo que me ha llevado a escribir estas líneas es una actitud de autosuficiencia que viene a decir «yo no necesito esforzarme ni ser paciente porque tengo talento innato», o una falta de tesón que lleva a pensar «voy a triunfar con lo primero que escriba, y si no lo hago es que no valgo para esto».

   
Nadie nace sabiendo, les suelo decir. Me he encontrado con gente que sólo mira la situación actual de escritores de éxito y piensa que han llegado ahí de repente, que no han tenido una vida previa o que nunca escribieron ni la lista de la compra antes de su primera novela publicada. Me temo que la realidad no es ni tan sencilla, ni tan cruel. La experiencia está para aprender, y nunca se deja de aprender. Ese es el único secreto.

otras noticias

siguenos en

7,754FansMe gusta
2,771SeguidoresSeguir
1,047SeguidoresSeguir
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img
- Anuncio-spot_img

LO MÁS LEIDO