Descubriendo el patrimonio rural: La cova de “Frescoreta”
Con la llegada del buen tiempo es un buen momento para conocer el
rico patrimonio disperso por el amplio término municipal petrerense.
Para ello vamos a presentar una casa-cueva situada en la partida del
Ginebre, excavada manualmente en el sustrato geológico a finales del
siglo XIX o principios del siglo XX. Su nombre hace referencia a uno
de sus dueños, Joaquín Poveda, conocido como “Frescoreta”.
Originalmente, la casa-cueva se dividía en dos partes bien
diferenciadas, una que corresponde a la vivienda y otra al establo.
La primera estaba formada por un recibidor o entrada que da paso al
resto de las habitaciones en las que se pueden distinguir
dormitorios, un despacho, un hogar-comedor con la chimenea al fondo y
un pequeño horno de leña abovedado de ladrillo. En total son seis
habitaciones que suponen una superficie aproximada de 120 m².
A
través de un estrecho corredor la vivienda se conectaba con el
establo, que estaba formado por una cuadra con un pesebre doble,
diversos departamentos donde se guardaban los aperos y monturas y dos
habitáculos que albergaban animales de granja y caballería. El
establo tenía dos salidas al corral, el cual contaba con un altillo
excavado en la roca donde se depositaba la paja que servía de
alimento a los animales. Una de las características de la casa es su
aljibe de planta circular, semejante a la de un pozo de nieve, que
captaba el agua a través de unas canalizaciones que recogían el
agua del tejado de la casa.
La casa-cueva estaba en muy mal estado
debido al abandono que padecía desde hace más de medio siglo, unido
a una ocupación muy esporádica y de carácter vandálico que han
deteriorado las estructuras. Por ello, tanto la mano del hombre como
las inclemencias meteorológicas, han hecho que su techo haya ido
cediendo, desplomándose en algunas de las habitaciones. Esto motivó
que la brigada de Paisaje Protegido en 2009 y 2010 hiciera labores de
limpieza y condicionamiento de la cueva retirando numerosa basura y
los rellenos del estrato geológico caídos al interior. También se
limpió el aljibe que estaba totalmente relleno de piedra, tierra y
basura, descubriendo que tenía una capacidad para 5 m3.
De forma
complementaria, para favorecer su visita por los excursionistas, se
recuperó el tramo de senda que daba acceso a la cueva desde la
Chabola del Forestal que era la misma utilizada en su tiempo por los
habitantes de las casas-cueva.
PARA SABER MÁS:
Un artículo extenso de la casa-cueva de
Frescoreta lo tenemos en la revista Festa del año 2010 realizado por
Ramón García Pereira y Fernando E. Tendero Fernández.







