Siria, la madre de todas las batallas
El agravio Suní. Vivimos en una época donde la alerta está
marcada por la amenaza yihadista. Son 16 años combatiendo el
terrorismo, y el esfuerzo realizado básicamente es militar. Las
ideas pueden bombardearse pero no suprimirlas. Y las bombas agravan
el problema al surgir sed de venganza que es un sentimiento arraigado
en estas sociedades. Los agravios que dicen han sufrido los suníes,
debe solucionarse negociando con sus líderes tribales.
Turquía fue
flexible con grupos salafistas-yihadistas. Cambió tras sus acuerdos
con Rusia para combatir al Estado Islámico. La táctica empleada en
el norte de Siria (Escudo del Éufrates), los frenó en un sendero de
seres humanos. Turquía se ha convertido en objetivo vulnerable, por
su radicalización religiosa y los jóvenes se afilian al terrorismo.
Foco yihadista. Los conflictos militares en Siria son
superpuestos: el enfrentamiento religioso entre suníes y chiíes, el
ideológico, el político y el económico.
Añadir el desafío
geopolítico mundial agravado por Estados Unidos y por Rusia. Los
intereses políticos, entre ellos Turquía, propagaron que la
democracia estaba en peligro para perpetuar en el poder al presidente
sirio Bashar al-Ásad (Damasco, 1965). Tras varios años de guerra,
los mediadores pretendieron solucionarlo y los únicos capacitados
para negociar fueron los radicales, de talante casi parecido al
Estado Islámico. Siria, entonces se convirtió en un foco de
yihadistas que compromete peligrosamente a Europa.
El periodista
Patrick Oliver Cockburn (Irlanda, 1950) afirma que Arabia Saudí y
Pakistán son países que patrocinaron el yihadismo. En la década de
1980 quisieron llevar la yihad a Afganistán, país donde las
mujeres lucían piernas con minifaldas pero proyectaron expulsar a
los soviéticos. Ciertos indicios sugieren el acceso a los servicios
de inteligencia de Estados Unidos y del Reino Unido, con la
financiación de Arabia Saudí, que a través de Pakistán operaban
con dinero y con combatientes.
Los observadores coinciden que el
nacimiento del Estado Islámico se entiende en Afganistán. La década
de 1980 tuvo una masacre de miembros de los Hermanos Musulmanes
sirios de fe suní, y los expulsados hallaron cobijo en el EI.
Califato y poder. Uno de los problemas más difíciles es que los
salafistas-yihadistas ven impuros a los islamistas que no acatan los
fundamentos rigoristas, los ven como sumidos a Occidente.
Debe ser la
razón por lo que más del 80 % de las víctimas terroristas sean
musulmanes. Los atentados registrados últimamente en Europa son:
Paris (13.11.2015) con 130 muertos; Niza (14.07.2016) con 86 muertos;
Manchester (22.05.2017) con 22 muertos. El más mortífero es Madrid
(11.03.2004), diez explosiones en cadena en cuatro estaciones de
cercanías causaron 193 muertos e infinidad de heridos.
Además
existe el enfrentamiento intestino por el poder. Al Qaeda y el Estado
Islámico persiguen los mismos objetivos e ideología. Su lucha es
quién se proclama Califa: Al Qaeda desea instaurar un Califato
universal, pero EI con su líder Abu Bakr al-Baghdadi (Samarra, Irak,
1971) establece el Califato con capital en Raqa proclamándose Califa
y descendiente de Mahoma.