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Petrel
domingo, 20, septiembre, 2026

Bon appétit

Bon appétit

¡Anem a picar alguna cosa i després demanem un plat per a sopar! Esta expresión es una fórmula socorrida, que en un principio puede parecer una buena idea pero que, con frecuencia, consigue que el menú acabe siendo bastante desequilibrado.

Lo que suele ocurrir es que el picoteo puede convertirse en la ingesta de una fuerte dosis de proteínas de origen animal y de un exceso de energía. Y a ciertas edades, querido lector, es aconsejable empezar a cuidarse, por lo que resulta adecuado tener presente unos cuantos trucos que faciliten una buena  digestión  y, por supuesto, de un procedimiento que equilibre el consumo de alcohol. Por lo que resulta razonable tener las ideas claras para que la salud se pueda beneficiar, con la degustación de exquisitos platos.

A la hora de tomar una  cerveza o un buen vino de la tierra, con anterioridad, es recomendable tomar un vaso de agua mineral, consigue reducir el apetito y ayuda a que el alcohol que posteriormente se ingiera se absorba más lentamente.      


Protocol gastronòmic. Tenemos que tener en cuenta que con una dieta, si se hace con voluntad y constancia, puede conseguirse lo que uno se proponga. Si les parece, vamos a iniciar el protocolo gastronómico: si el aperitivo ha sido abundante y completo a base de jamón y queso, patatas bravas con deliciosa salsa picante, chipirones en su tinta, pescadito frito y una cazuela de mejillones y de almejas con  gamba roja, es imprescindible, para elegir un segundo plato, que se haga con sentido común.

Es decir, si nos pedimos un filete, evitar que la guarnición sea huevos con patatas fritas, es mejor optar por un acompañamiento mucho más ligero, como puede ser un vegetal de alcachofas rebozadas, setas, espárragos o unos pimientos asados, no es necesario reseñar que son ingredientes mucho más sanos. 



La bona taula. También es oportuno señalar que si alguien se entusiasma y se ha pasado de la raya durante la cena y el picoteo ha sido abundante y el segundo plato completo, una opción adecuada es renunciar al postre. Pero a menudo ocurre que, sin darnos cuenta, se come en exceso por sintonizar con los compañeros de mesa, que suelen ser amistades de confianza. Es entonces cuando el ambiente y la tertulia alrededor de la mesa se hacen especialmente encantadores, y es casi imposible evitar que el postre apetezca más de la cuenta.

Al menos, hay que desistir que sea denso, ya que existe la posibilidad de poder compartirlo o pedir medias raciones. Pero la buena mesa, como sabemos, se compone de gratos momentos y no es necesario recordar que un buen postre ayuda a enriquecer las relaciones, por lo que si en el transcurso de la sobremesa se nos ofrece un Gin Tonic, no es apropiado desatenderlo, ya que va a facilitar una excelente asimilación. La velada debe continuar saboreando, como se merece, un agradecido y muy saludable whisky de malta. ¡Bon appétit!   

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