En octubre, plantamos espinacas
Por: AMPARO BLASCO GASCÓ.
En octubre, plantamos espinacas
La espinaca es una verdura rica en vitaminas A y E, yodo y
diferentes antioxidantes. Es una planta de la familia de las
amarantáceas, rica, sana y fácil de cultivar La mayoría de las
variedades de espinacas se plantan o a principios de la primavera o
en otoño, cuando el calor fuerte del verano ya ha pasado. Se trata
de una planta que necesita poco calor para crecer ya que de lo
contrario puede florecer tempranamente y adquirir un sabor amargo
para ser consumida.
A la hora de cultivar espinacas, es preferible
recurrir a suelos ricos y húmedos aunque puede plantarse en
cualquier tipo de suelo siempre y cuando tenga suficiente materia
orgánica y para lograr un buen abonado sólo es necesario agregar
una buena cantidad de compost a la tierra. Si las espinacas se van a
plantar en un huerto, directamente a la tierra a través de semillas,
se debe de llevar a cabo en hileras, con una distancia entre una y
otra de 30 cm, y las semillas a una profundidad de 2 cm, dejando
entre planta y planta unos 10 cm.
La planta de la espinaca requiere
una tierra húmeda pero siempre evitando el encharcamiento del suelo
ya que las raíces pueden llegar a pudrirse. Lo aconsejable es
regarlas antes de que se seque la tierra por lo que el riego por
aspersión es lo más recomendable, realizando riegos cortos y
frecuentes, especialmente en las últimas fases de la plantación. En
el caso de que el crecimiento de la planta sea lento se puede añadir
un fertilizante a base de nitrógeno.
Cuando las hojas alcancen un
tamaño entre 7 y 10 cm de longitud y entre 5 y 7cm. de ancho será
el momento de iniciar la cosecha, entre 6 y 8 semanas después de
haberlas plantado. A la hora de recolectar las espinacas, no hay que
arrancar toda la planta sino cortar las hojas externas para
consumirlas frescas mientras que las hojas internas volverán a
crecer rápidamente. Además, no hay que olvidar que no hay que
iniciar la cosecha después de haber regado la plantación de
espinacas ya que las hojas, al estar turgentes, se rompen más
fácilmente.