Maleta didáctica: El mundo funerario en la Antigua Roma
Por: JAUME PÉREZ ALCARAZ
En esta ocasión la intención es la de aproximar a los lectores a
uno de los objetivos fundamentales que tiene cualquier museo: la
difusión. Esta función se lleva a cabo en escuelas e institutos de
Petrer para que, además de conocer la historia de Petrer, puedan
completar conocimientos de diversos aspectos de las diferentes
materias, como ciencias sociales o latín.
Todo ello está expuesto
en la normativa jurídica en materia de patrimonio cultural emanada
desde el ámbito internacional (Unesco), la Ley de Patrimonio
Histórico Español (16/1985) y la Ley de Patrimonio Cultural de la
Generalitat Valenciana (4/1998), que incluyen la temática de los
museos e indican que entre las diversas funciones que tienen que
realizar estas instituciones está la de divulgar los contenidos de
los mismos.
Hace unos años, coincidiendo con la festividad de Todos los
Santos, una profesora del Instituto de Secundaria Paco Mollá de
Petrer, propuso al Museo confeccionar una maleta didáctica
relacionada con dicha fecha y con su materia, el latín. Una
actividad que debíamos dirigir al alumnado de primero de bachiller
de esta asignatura. Servía, también, para completar el mostrario de
maletas que se había confeccionado, como la maleta didáctica de la
prehistoria o las actividades para conocer el museo, el castillo y
las casas-cueva de la muralla.
Por tanto, se pensó en un tema poco
conocido y tratado en esta materia como era el mundo funerario en la
antigua Roma, lo que permitía tanto a docentes como a alumnado
completar conocimientos en este apartado de la asignatura. La
actividad consistió en: Comienza la explicación del tema del mundo
funerario romano a través de la arqueología con la definición de
la arqueología y la periodización histórica del mundo romano,
desde la fundación histórica de Roma en el 753 a. C. hasta la caída
del Imperio Romano de Occidente en el 476 d. C.
Finalizada la
introducción histórica, la explicación del mundo funerario se
centra en la sociedad romana a través de la arqueología. En primer
lugar, se hace referencia a las necrópolis o cementerios, espacios
sacros inalterables, inamobibles e inviolables, situados en los
entornos de las ciudades y villas, normalmente en los accesos y
caminos a los núcleos urbanos, en donde se depositaban las cenizas o
el cuerpo del difunto. Acto seguido, se explica los dos tipos de
práctica funeraria existente en el mundo romano, como era la
incineración o cremación y la inhumación, que consiste en
depositar al difunto en un lugar concreto, ya sea bajo tierra o en
algún monumento funerario.
Este rito de enterramiento sustituyó al
de la incineración y perduró hasta la caída del Imperio Romano.
Una vez situadas las necrópolis en los accesos a las ciudades y
villas, explicamos el ritual funerario de un personaje ilustre de la
ciudad del siglo I d. C., desde el momento del óbito hasta el festín
de los familiares y amigos tras depositar las cenizas en la tumba. A
continuación, se realiza una explicación acerca del ritual
funerario. Éste consistía en el último beso para no dejar escapar
el alma del difunto y la colocación de dos monedas en los ojos para
que Caronte transportara su alma en barca, del reino de los vivos al
de los muertos, cruzando la Laguna Estigia.
Tras varias jornadas de
velatorio, se colocaba al difunto sobre una litera con los pies por
delante, rodeado de flores y se realizaba un cortejo funerario por
las principales calles de la ciudad, parando en el foro donde el
primogénito realizaba un panegírico sobre su padre. Posteriormente,
el cortejo llegaba a la pira funeraria donde se ponía el cuerpo y el
hijo mayor encendía la misma. Cuando las maderas ya estaban
consumidas, los familiares recogían las cenizas del difunto y las
introducían en un recipiente, y éste se depositaba en el monumento
funerario. Tras todos estos actos, familiares y amigos quedaban para
celebrar un banquete en honor al difunto.
Durante la explicación del
ritual funerario de la maleta se van extrayendo varias piezas para
mostrárselas y pasárselas a los alumnos. Las maletas didácticas,
las visitas al castillo y las casas-cueva, junto con las actividades
llevadas a cabo en el museo, constatan el esfuerzo año tras año que
venimos realizando con los más jóvenes de Petrer, intentando
aproximar de una manera amena y divertida la historia y el patrimonio
de nuestra villa.