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sábado, 19, septiembre, 2026
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Antolín. Algo-o-mucho-de Petrer

Antolín. Algo-o-mucho-de Petrer

Nuestro amigo Antolín, ha presentado, hace unas semanas, un libro de poemas. Diversas obligaciones prioritarias nos han impedido leerlo detenidamente y con cierto retraso nos animamos a escribir estas líneas, para dejar constancia de nuestra consideración hacia esta obra y hacia su autor. No es un poemario al uso. Apenas hay poemas amorosos y no hay graves reflexiones sobre el sentido de la vida.

Antolín es un hombre bueno y sencillo, y su poesía es como él: está llena de sencillez y bondad. Ni es, ni pretende ser nuestro amigo, un gran poeta, y aunque el presentador, otro amigo, Manolo Maestre lo trajera a colación, ni tiene ni pretende tener Antolín la vena entre satírica y cáustica que le suponemos al Seráfico, gloria de nuestro pueblo vecino. No, la obra de Antolín es otra cosa. Si José Martínez Ruiz era el pequeño filósofo porque rebajaba a ras de tierra, a las cosas comunes, el razonamiento de los grandes pensadores; Antolín es el pequeño poeta porque quita trascendencia, -estiramiento- a los versos y nos ofrece una poesía desprovista de grandilocuencia, artificio u ostentación, una poesía armónica, inmediata, natural.

El maduro poeta nos habla, sobre todo, de nuestro pueblo. Todo él está recogido en su obra: sus calles, sus gentes, sus campos, sus fiestas, sus devociones. Nuestro autor nos refiere el hoy y el ayer, es decir trata de lo que permanece, de la esencia de nuestra ideosincrasia, como pudiera haber escrito un amante de las palabras profundas. En la presentación, Mensi, con su dulce dicción y su buen saber hacer, nos regaló la lectura de un par de poemas, dejándonos con ganas de más; Manolo hizo una presentación minuciosa, detenida, a veces, provocadora, muy en su estilo.

 Por su parte, su cuñado, Paco Máñez – el acto fue un gran encuentro de familiares y amigos- rememoró los tiempos difíciles, prístinos y juveniles en que toda una generación, con el aliento de Enrique Amat, se inició en el cultivo y el amor a las letras. El autor cerró el acto ratificando las palabras de sus compañeros de trayectoria vital, y refiriendo la génesis e intención de la obra. Hemos dicho que la obra trata de nuestro pueblo, pero el comentario estaría cojo sino dijéramos que este libro está hecho, también y sobre todo, con sentimientos.

Los lugares, las gentes y los hechos, no aparecen como los demás los vemos. Se han pasado por el tamiz del corazón de Antolín, el hombre bueno y sencillo que nos explica lo que siente, lo que su corazón le grita. No queremos olvidarnos de hacer constar que la edición ha sido otro regalo a la cultura local del magnánimo Elías Guillén, y que el importe de las ventas -hay que decir que prácticamente se agotó- fue entregado a una entidad benéfica. Vaya pues la enhorabuena a Antolín y al pueblo entero que ha obtenido el premio de un poeta, tardío, pero sincero, sencillo y bueno.   

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